Amanece camino del Rocío
José Luis Martínez. El Rocío también se vive en esos instantes donde el tiempo parece detenerse entre el polvo del camino, el sonido de los bueyes y la luz dorada de un nuevo amanecer.
La imagen deja una de esas estampas que resumen la esencia de la romería: las carretas avanzando lentamente mientras el sol comienza a aparecer entre los pinares y el aire se llena de emoción, fe y tradición. Un momento sencillo, pero profundamente rociero.
Cada mayo, miles de peregrinos vuelven a recorrer los caminos hacia la aldea almonteña llevando consigo promesas, recuerdos y devoción a la Virgen del Rocío. Y en escenas como esta se entiende por qué el Rocío no solo se explica, sino que se siente.
Porque hay amaneceres que únicamente existen camino de la Blanca Paloma.
Fotografía: Francisco Javier Montiel.
