La feligresía de San Julián y Santa Marina acompañó al Santísimo en su procesión eucarística
Arte Sacro. La parroquia de San Julián y Santa Marina volvió a poner este domingo al Santísimo Sacramento en el centro de la vida del barrio. Tras la santa misa celebrada a las 10:00 horas en la iglesia de Santa Marina y San Juan Bautista de La Salle, tuvo lugar la procesión eucarística de la feligresía, presidida por el párroco Amador Domínguez Manchado, también director espiritual de las hermandades de la Hiniesta, Rosario y San Hermenegildo.
La organización de esta edición corrió a cargo de la Hermandad de la Hiniesta, que reside provisionalmente en Santa Marina desde el pasado 14 de marzo a causa de las obras en la parroquia de San Julián.
La Virgen de la Hiniesta Gloriosa se encontraba en el altar mayor de Santa Marina ya que ayer se celebró función y besamanos por el LII aniversario de su coronación.
En esta ocasión, el Santísimo fue portado bajo palio por Amador Domínguez, en una estampa sobria y centrada por completo en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. No participó ninguno de los tres pasos, a diferencia de lo sucedido el pasado año, lo que reforzó aún más el sentido directo y esencial de la procesión sacramental.
El cortejo recorrió Padre Manjón, Bordador Rodríguez Ojeda, Duque Cornejo, San Julián, Madre Dolores Márquez, San Hermenegildo donde entró la comitiva, Puerta de Córdoba, Morera, Macasta, Sorda, Duque de Montemar y San Luis. Un itinerario muy reconocible para los vecinos de la zona, entre calles con memoria cofrade y rincones donde el paso del Señor Sacramentado siempre encuentra silencio, respeto y oración.
Acompañó musicalmente un grupo de metales de la banda municipal de música de Mairena del Alcor, poniendo sus sones a una mañana que dejó el mejor testimonio de lo que debe ser una procesión eucarística: culto público, fe compartida y una feligresía reunida en torno al Santísimo.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
