La devoción a María Auxiliadora volvió a llenar las calles de Nervión en el día de su fiesta
Arte Sacro. María Auxiliadora de Nervión procesionó ayer, como hace cada año, en el día de su festividad litúrgica. La salida tuvo lugar a las 19:00 horas desde el templo de María Auxiliadora, en la calle Santa María Mazzarello, dentro de una jornada muy señalada para la familia salesiana del barrio. Este año, además, el recorrido incluyó la visita a la parroquia de la Milagrosa, uno de los puntos más destacados de la tarde.
La presencia de la Virgen en la feligresía de la Milagrosa dio un relieve especial a la procesión de este año. Fue uno de esos momentos que ayudan a entender el sentido de estas salidas letíficas, no solo como expresión externa de fe, sino también como ocasión de encuentro entre comunidades cristianas que comparten barrio, devoción y vida parroquial. Nervión volvió así a rezar en la calle con una imagen profundamente arraigada en la espiritualidad salesiana sevillana.
En el cortejo, formado por unas 400 personas, participaron también representaciones de las hermandades del Sagrado Corazón, la Sed, el Sol y del Colegio de las Jesuitinas, presencia que volvió a dejar constancia de los vínculos que María Auxiliadora mantiene con distintas realidades del barrio.
La Virgen lució sus mejores galas portando además joyas ofrecidas por sus devotos a modo de ofrenda por las gracias concedidas.
Muy emotivo efe el discurrir de María Auxiliadora a la casa de Madre Mazzarello, donde la recibieron sus hijas más mayores.
Tras el paso sonó por segundo año consecutivo la Banda Municipal de Música de La Puebla del Río, formación que volvió a poner sus sones a la procesión después de haber renovado recientemente su vinculación con la asociación. Su acompañamiento musical contribuyó a realzar una salida que sigue ganando personalidad propia dentro del tiempo de glorias de Sevilla.
El exorno floral del paso de la Virgen estuvo compuesto por claveles, rosas, antirrhinum, alhelíes, hipéricum, alstroemerias, flor de cera y verdes ornamentales, dispuesto por la floristería Antonio Mendoza.
Mandó el paso un año más el capataz José Manuel Palomo, al frente de su equipo de auxiliares, guiando a la cuadrilla en el discurrir de la Virgen por las calles de Nervión. Una vez más, el paso avanzó con ese compás que el barrio reconoce, entre miradas elevadas a María y oraciones dichas en voz baja al paso de la Madre Auxiliadora.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
