Alcosa se hizo oración ante el paso de la Virgen de los Desamparados, en el cincuentenario de la Virgen
Fco Javier Montiel. El barrio del Parque Alcosa vivió ayer, sábado de mayo, una de esas jornadas que se quedan grabadas con letras de oro en el corazón de sus vecinos. La devoción a Nuestra Señora de los Desamparados volvió a desbordarse por unas calles que se vistieron de gala para reencontrarse con su bendita Madre, en un año especialmente significativo al conmemorarse el cincuentenario de su bendición canónica.
A las ocho en punto de la tarde, las puertas del templo parroquial se abrían para dar inicio a un brillante cortejo. El sol de la tarde todavía acariciaba el caminar de la Santísima Virgen cuando el paso de misterio comenzó a revirar hacia la calle Ciudad de Paterna, arropado en todo momento por una auténtica multitud de fieles y devotos que no quisieron dejar sola a la corporación del Sábado de Pasión.































Un estreno con sabor a alborada y aroma valenciano
El momento más esperado y emotivo de la tarde no tardó en llegar. Nada más salir a la calle, los sones de la Banda de Música que acompaña a la sagrada imagen interpretaron, por primera vez tras el manto de la Virgen, la marcha «Alborada de Sevilla». La obra, compuesta por el reconocido músico Antonio Hurtado Torres con motivo del L aniversario de la bendición, supuso el estreno musical absoluto de la jornada, siendo la primera composición en sonar.
https://www.youtube.com/watch?v=u0G7w001Qhs
Esta marcha, subtitulada «Marcha Española sobre aires valencianos», se convirtió en el perfecto hilo conductor de la procesión. Su autor ha sabido plasmar una bellísima síntesis musical que une a la perfección las dos orillas de esta advocación: su condición de Patrona de Valencia y su arraigo absoluto en el barrio sevillano de Alcosa.
Los presentes pudieron disfrutar de una pieza de gran valentía que arranca con la fuerza del tradicional «Canto de Estilo» valenciano, para adentrarse en un trío que recrea el «Cant de Albaes», ese canto de amanecer que, en una genial transición conceptual, termina transformándose en un arrollador cante flamenco. Un estallido de brillantez musical que encajó a la perfección con el andar elegante del paso.
Devoción en cada rincón del barrio
El itinerario transcurrió con gran solemnidad y el fervor habitual de esta feligresía. En torno a las nueve de la noche, la comitiva alcanzaba la Plaza de Oriente, donde se vivieron momentos de gran recogimiento. El discurrir por la calle Jesús del Divino Perdón y la Avenida Ciudad de Chivas dejó estampas bellísimas con la noche ya caída, alcanzando la Plaza del Collao a las diez, entre el calor de los vecinos que engalanaron sus balcones para la ocasión.

































El paso, exornado con un gusto exquisito, avanzaba desprendiendo ese aroma a barrio y a fe auténtica. Las chicotás se sucedían por Ciudad de Carlet y Ciudad de Cullera de manera medida, buscando la medianoche en la Plaza del Padre Castro, donde el vecindario se agolpaba para rezar ante las plantas de la Virgen.
https://www.youtube.com/watch?v=El-R8f9MRCM
Video: JuristaCofrade
Ya en la madrugada, enfilaron las últimas calles del recorrido. Ciudad de Algemesí, Buñol y Alfafar fueron el preludio del regreso a casa. Alrededor de la una de la madrugada, el paso hacía su entrada de nuevo en el templo, cerrando un sábado inolvidable en el que Alcosa demostró, una vez más, que nunca dejará desamparada a su mayor devoción.
Foto: Fco Javier Montiel
