El Cerro del Águila vivió un Corpus extraordinario por su centenario parroquial
Fco Javier Montiel. La Hermandad del Cerro del Águila ha vivido en la mañana de este domingo 31 de mayo una de las jornadas más señaladas de su calendario sacramental, con la celebración de un Corpus Christi extraordinario que ha dejado estampas para la memoria en el barrio.
Una mañana de fe eucarística
La jornada comenzó a las 8:30 horas con la solemne función en honor al Santísimo Sacramento en la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, presidida por Francisco Javier Brazo Delgado, con el acompañamiento musical de Anima Sacra.
Tras la celebración, pasadas las 9:25 horas, se inició la procesión eucarística, que en este año ha tenido carácter extraordinario con motivo del centenario de la presencia de la Iglesia Diocesana en el Cerro del Águila. El Santísimo recorrió las calles Nuestra Señora de los Dolores, Afán de Ribera, Galicia, Lisboa y Juan de Ledesma, antes de regresar al templo, donde se impartió la bendición solemne y la reserva.







En la noche previa, el barrio ya se había preparado con el tradicional bando eucarístico a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de los Ángeles.
Estampas inéditas y memoria recuperada
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presencia del Inmaculado Corazón de María, que volvió a procesionar por las calles del barrio seis décadas después, recuperando así una devoción profundamente arraigada en los orígenes de la feligresía. La imagen discurrió en el paso de Nuestra Señora del Juncal, acompañada por el cuarteto musical Ariscal.

Igualmente destacada fue la incorporación del Niño Jesús, obra del escultor Ángel Luis G. Tejera, que procesionó por primera vez, entronizado en las andas del Niño Dios de la Hermandad Sacramental de la Amargura de Alcalá de Guadaíra.

La procesión contó además con la presencia del Simpecado de la Hermandad del Rocío del Cerro, en un año especialmente significativo al conmemorar su cuarenta aniversario fundacional.

Un cortejo de profundo sentido sacramental
El cortejo se desarrolló conforme a la tradición, abriendo con el muñidor, los niños carráncanos y el guión sacramental, una de las piezas más antiguas de la corporación. El estandarte del Santísimo dio paso al tramo final que precedía a Su Divina Majestad.
















El Santísimo Sacramento procesionó en el ostensorio de Fernando Marmolejo, fechado en 1949, dispuesto sobre la custodia de madera dorada de la Hermandad, una de las más antiguas que se conservan en la Archidiócesis hispalense.










El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Música Santa María de las Nieves de Olivares, junto a Anima Sacra, contribuyendo a realzar la solemnidad del cortejo.
El Cerro, altar vivo
El Cerro del Águila respondió un año más con fervor y participación, en una procesión que, por su carácter extraordinario, ha reforzado el papel de la Eucaristía como centro de la vida parroquial y de hermandad.





Una mañana de Corpus que, en este año conmemorativo, ha unido historia, devoción y barrio en torno a Jesús Sacramentado.
Fotos: Fco Javier Montiel.
