La Divina Pastora de Capuchinos volvió a derramar su dulzura por las calles de Sevilla
Fco Javier Montiel. La Divina Pastora de Capuchinos volvió a derramar su dulzura por las calles de Sevilla en la tarde del 31 de mayo, en una jornada que volvió a oler a flores, a papel rizado en los balcones y a devoción sencilla de barrio. La salida, fijada a las 18:50 horas, dio paso a un recorrido que se convirtió, un año más, en catequesis viva bajo el cielo de la ciudad.
La salida desde Capuchinos abrió una jornada de fervor popular
La Divina Pastora puso su cruz de guía en la calle a las 18:50 horas, iniciando un recorrido por enclaves muy arraigados como la Avenida de la Cruz Roja o la calle León XIII. El paso por Fernández de Guadalupe, en torno a las 20:00 horas, y por León XIII a las 21:00 horas, marcó algunos de los momentos más destacados antes de adentrarse en uno de los puntos culminantes de la jornada.
Exorno floral clásico para una estampa de dulzura
El paso de la Divina Pastora se presentó con un exorno floral acorde a su estética clásica, con predominio de tonos suaves y pasteles que evocaron la ternura de la advocación. Rosas, claveles y composiciones delicadas acompañaron la serenidad del conjunto, realzando la imagen en su discurrir por las calles del barrio. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Música de Las Nieves de Olivares.
Cuadrilla y capataces al servicio de la Pastora
El martillo sonó con el sello característico de la casa, guiando a una cuadrilla comprometida que imprimió un andar elegante y medido al paso. Bajo las trabajaderas, la devoción se tradujo en un caminar armonioso, buscando siempre el lucimiento de la Santísima Virgen en cada chicotá.
Antonio Machín, corazón de la devoción popular
Uno de los momentos más intensos de la jornada se vivió en la calle Antonio Machín, en torno a las 22:00 horas. El barrio volvió a transformarse con balcones engalanados con colgaduras y guirnaldas de flores de papel, creando un ambiente festivo y profundamente devocional. Desde uno de esos balcones, Enrique Casellas ofreció un emotivo cante por sevillanas a la Virgen que sobrecogió a los presentes. Su voz, cargada de sentimiento, acompañó el discurrir del paso mientras se sucedían las petaladas y los fuegos artificiales, componiendo una escena de gran belleza y sabor netamente sevillano.
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Un recorrido culminado en la medianoche
Tras su paso por Antonio Machín, la procesión continuó por Álvarez Chanca, en torno a las 23:00 horas, para proseguir por Florencio Quintero, Muñoz León y Arco hasta su entrada a las 00:00 horas. Con ello se puso fin a una jornada marcada por la cercanía, la tradición y el amor de un barrio que volvió a volcarse con su Pastora.
Fotos y video: Fco Javier Montiel
