Las hermandades de San Román acompañaron al Santísimo en una nueva procesión de la Octava del Corpus
Arte Sacro. La feligresía de San Román volvió a echarse a la calle en la mañana del domingo 7 de junio, Octava del Corpus, para acompañar al Santísimo Sacramento en una procesión eucarística que reunió a las hermandades y a los grupos parroquiales en torno al Señor. La salida tuvo lugar a las 09:30 horas desde la parroquia de San Román, en una cita ya asentada de nuevo en la vida de esta collación, donde tres de sus corporaciones, Los Gitanos, La Exaltación y La Cena, ostentan además el título de sacramental. En esta ocasión fue la Hermandad de Los Gitanos la encargada de la organización.
Abrió el cortejo la Agrupación Musical Santa Cecilia. Tras la cruz parroquial figuraron los estandartes de las hermandades de la feligresía, en una comitiva en la que también participaron niñas vestidas de Primera Comunión. Bajo el palio de respeto caminó el párroco Francisco José Blanc Castán portando la custodia, acompañado por acólitos de la parroquia y de las hermandades. Los varales fueron llevados por los hermanos mayores de las corporaciones reseñadas, mientras que el coro parroquial cerró el acompañamiento junto a los fieles, que avanzaron entonando cantos litúrgicos.
El recorrido dejó momentos de especial significado en distintos puntos de la feligresía. Entre ellos, la visita al ex convento de la Paz, sede de la Hermandad de la Sagrada Mortaja en la calle Bustos Tavera, donde esta corporación preparó uno de los altares del templo. También, antes del regreso a San Román, se pasó por delante del Colegio Luisa de Marillac, en la calle Socorro, donde se dispuso otro altar con una imagen de Santa Luisa de Marillac.
La actual procesión fue recuperada en 2017 por el párroco Francisco José Blanc Castán. Con ello se retomaba una estampa que había quedado interrumpida años atrás. Según quedó recogido en crónicas anteriores, la procesión que se celebraba desde el año 2000 con paso procesional y templete, y que había sustituido a la tradicional visita sacramental a enfermos e impedidos, dejó de salir en 2007 por desavenencias entre hermandades de la feligresía. Desde su recuperación, la procesión ha vuelto a celebrarse cada año, consolidándose como una manifestación pública de fe y como un signo visible de comunión parroquial.
San Román volvió así a vivir una de esas mañanas que resumen bien el sentido de la Octava del Corpus: el Señor en la calle, bendiciendo a su pueblo, visitando altares y recibiendo la adoración sencilla de una feligresía que quiere seguir poniendo a la Eucaristía en el centro.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
