El Santísimo recorrió la feligresía de la Magdalena en una nueva mañana de devoción sacramental
Arte Sacro. La Real Parroquia de Santa María Magdalena volvió a vivir una de sus jornadas más señaladas con la solemne procesión eucarística organizada por la Hermandad Sacramental, celebrada este domingo tras la misa de la festividad del Corpus Christi, oficiada a las 08:30 horas. La celebración estuvo presidida por Francisco Román Castro, canónigo del Cabildo Catedral, párroco de Santa María Magdalena y director espiritual de la hermandad, y dio paso, una hora después, a un cortejo que volvió a poner a Jesús Sacramentado en el centro de la vida parroquial y de las calles de esta feligresía del corazón de Sevilla.
A las 09:30 horas comenzaba la procesión por el itinerario habitual de la corporación, recorriendo San Pablo, Bailén, San Eloy, San Roque, Rafael Calvo, plaza del Museo, Alfonso XII, de nuevo plaza del Museo, Miguel de Carvajal, Bailén, Pedro del Toro, Gravina, Canalejas, Cristo del Calvario y Andén de San Pablo. Se trata de una de las procesiones sacramentales con más arraigo del centro de la ciudad, una cita que cada año reúne a hermanos, fieles y vecinos en torno al Santísimo Sacramento, acompañado además por los pasos del Dulce Nombre de Jesús y de la Inmaculada Concepción.
El cortejo se abrió con la cruz de guía sacramental, seguido de la presencia de la Hermandad de la Quinta Angustia con el Dulce Nombre de Jesús, la Agrupación de los Desamparados, y distintas representaciones letíficas y sacramentales vinculadas a la parroquia, entre ellas las hermandades del Carmen del Santo Ángel, Calvario, Montserrat y Amparo. Tras el paso de la Inmaculada Concepción figuró la propia Hermandad Sacramental, antecediendo a la custodia procesional que portaba a Su Divina Majestad, cerrando el clero parroquial.
Uno de los momentos de mayor interés lo dejó, una vez más, el paso del Dulce Nombre de Jesús, que vistió la conocida túnica de seda bordada en colores realizada en 1976 a partir del capote de paseo del matador de toros Antonio Toscano de la Torre, rematada con las potencias de oro de ley. La imagen avanzó entre una composición clásica de claveles rosas. Por su parte, la Inmaculada Concepción apareció exornada con lilium roselli, claveles, rositas spray y arrayán en tonos blancos, mientras que la Custodia procesional, en los tradicionales tonos rojos, portó rosas, claveles, hypericum, uvas, espigas y arrayán, en un conjunto de marcado simbolismo eucarístico.
En el apartado musical, la Banda de Música del Maestro Tejera acompañó al paso del Dulce Nombre de Jesús, mientras que tras la Custodia figuró la capilla musical de la Banda de Música Liceo de Sevilla, poniendo el contrapunto sobrio y recogido a una mañana marcada por la oración pública y la contemplación del Misterio eucarístico.
Ya de regreso al templo, y bajo la tradicional lluvia de pétalos de rosa, se impartió la bendición solemne con el Santísimo Sacramento antes de la reserva. Así concluyó un nuevo Corpus de la Magdalena, una manifestación de fe que mantiene intacto su pulso devocional y que sigue haciendo de esta parroquia uno de los grandes focos sacramentales de Sevilla.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
