La hora nona rompe el compás de San Pablo
Fco. de Borja Cordero Murillo. Rompe la noche en el compás de San Pablo. Se va marcando la hora nona, reflejado en los vetustos relojes de Sol en la pared. De la recoleta Capilla de Monserrat, emana la imagen dramática de la expresión de Cristo vivo, al que no le ha llegado su trance de la expiración, ni la lividez o rigor de su muerte.
Cristo Crucificado –de elevada estatura y corpulento- nos habla desde la Cruz con gesto de revelación. Dimas, el ladrón arrepentido –que se encuentra a su derecha- recibe la Gracia salvadora de Jesús.
A su izquierda se desespera el malvado Gesta que le rehúye de su mirada. A los pies de la Cruz se encuentra María Magdalena, sin comprender la sumisión del buen ladrón y la sublime recompensa de Cristo. Detrás llega la Virgen de Monserrat, con sus ojos grandes y negros y una majestad serena y viva, buscando los vestigios de su hijo. Su amargura es rotunda. Lleva un manto ejemplar de terciopelo azul y oro, con motivos de pequeños castillos y leones flores de Liz y cruces de calatrava.
De San Pablo es el compás
Toda calma es alegría,
La Virgen de Montserrat
Nos ama y tiende a rezar,
Con Magna Sabiduría.
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Fotos: Fco. de Borja Cordero Murillo.
