El Dulce Nombre de La Salle volvió a llenar de devoción las calles de su barrio
Fco Javier Montiel. La tarde del viernes 2 de octubre, Madre de Dios del Dulce Nombre volvió a salir al encuentro de sus devotos por las calles del entorno de La Salle. A las 19:30 horas, desde el Colegio La Salle-Felipe Benito, se ponía en marcha una nueva salida procesional que llevó a la imagen letífica y a su bendito Hijo por una feligresía que, un año más, salió a recibirlos. La jornada se integró en el intenso comienzo del mes de octubre que está viviendo Sevilla, con numerosas manifestaciones de religiosidad popular.
El cortejo tomó la Avenida San Juan de La Salle para continuar por Romero, Camelia y Risco, donde estaba prevista su llegada a las 20:15 horas. Después, Madre de Dios del Dulce Nombre continuó por Faura, Avenida de Pino Montano, Avenida Pío XI, junto a la Residencia San Eugenio Papa y la Plaza Fernando Barquín, camino de uno de los momentos más esperados de la tarde: su visita a la Parroquia de Santa María de las Flores y San Eugenio Papa, prevista para las 21:15 horas.





Desde allí, la procesión emprendió el camino de regreso por Gardenia, Crisantemo, Conde de Halcón, Azahar y Margarita, para alcanzar la Avenida Miraflores y continuar por el cruce con la Avenida de Llanes hasta recuperar la Avenida San Juan de La Salle. Las calles del barrio volvieron así a convertirse en escenario de una devoción sencilla y cercana, de esas que tienen en el encuentro entre la Virgen y sus vecinos uno de sus principales motivos de ser.




La salida contó con el acompañamiento musical de la Banda de Música Santa Ana de Dos Hermanas, que puso sus sones tras el paso durante el recorrido. La corporación tenía prevista su entrada en el Colegio La Salle-Felipe Benito a las 23:30 horas, poniendo el broche a una tarde en la que el Dulce Nombre volvió a hacerse presente entre los suyos.





Esta salida tenía además un significado especial después del proceso de conservación y restauración al que fue sometida la imagen durante este año. La intervención, realizada por Sheila Criado con la colaboración del propio autor de la talla, Miguel Bejarano, permitió recuperar y conservar la obra respetando la huella del imaginero. La imagen, realizada en 1995, regresó al culto en septiembre después de unos meses de trabajo.








Y así, entre calles, flores, música y miradas, Madre de Dios del Dulce Nombre volvió a caminar por La Salle. Una Virgen que sale de su capilla para encontrarse con quienes durante todo el año la esperan y que, una vez más, dejó en el barrio esa estampa tan sevillana de una Madre que pasa despacio, acompañada por su bendito Hijo, mientras sus devotos elevan la mirada y el corazón.
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Fotos: Fco Javier Montiel.