Opinión. Más sobre la ampliación. El Diputado de Cruces.
¿De verdad que todo lo que está pasando con respecto a la carrera oficial no les parece un guión perfectamente pensado y diseñado para conseguir la ampliación que está sobre la mesa? Vamos a repasar algunos hechos. Durante el mandato del anterior Consejo General, el Ayuntamiento de Sevilla propuso ampliar la carrera oficial por la calle Fray Ceferino (una idea que no es nueva y que ya había sido considerada antes), con el principal objetivo de disponer de una zona de libre acceso para que todos los que no pueden pagar una silla sí puedan ver todas las cofradías. Esta propuesta, consultadas las hermandades, fue rechazada pues perjudica a las que, en su camino hacia el Postigo, transitan por la citada calle y que deberían aumentar su recorrido y su horario (incluso, se dijo que una de esas hermandades amenazó con no salir si la ampliación se producía).
Desde entonces, el Ayuntamiento ha insistido machaconamente en el tema, utilizando todas las técnicas negociadoras de presión habituales en la contienda política, en la que los profesionales de la misma se mueven como pez en el agua (y no tanto, en general, los dirigentes cofradieros). Esta insistencia ha subido un tono con la llegada del nuevo Consejo presidido por Don Adolfo Arenas, habiéndose celebrado entre ambas instituciones varias reuniones (quizás más de las que se han hecho públicas) al respecto y poniéndose sobre la mesa de negociación los asuntos, aparentemente independientes, de la renovación del convenio de cesión del suelo público para la instalación de sillas y palcos, cuya explotación tiene el Consejo General (de donde se obtiene las subvenciones) y de la cesión de San Hermenegildo para nueva sede del mismo. Además, todo el otoño pasado estuvo salpicado de manifestaciones de diferentes cargos del Ayuntamiento, incluido el Alcalde, con las que se pretendía ejercer más o menos presión. ¡Ah! Y dejando caer que podría haber también una zona para más euros, digo, más abonos.
Tras llegar al acuerdo de prorrogar un año el anteriormente citado convenio (o sea, que hay que discutirlo, otra vez, este año para el próximo) y meterse la Junta de Andalucía por medio en lo de San Hermenegildo, curiosamente, al empezar el nuevo año y próxima la Cuaresma, todo queda parado y ya no se habla más sobre la ampliación, lo dejamos para después de Semana Santa. Tengamos la fiesta (nunca mejor dicho) en paz.
Pero no, durante la Cuaresma explota el tema de las catenarias (de nuevo entre el Ayuntamiento y las cofradías). Que si no caben los crucificados y al llevarlos bajados en los pasos hay que andar más despacio y se producirá mucho retraso, que si están puestas a la altura que nos dijo el Consejo (que mal han quedado los anteriores consejeros), que si no se pueden quitar porque es muy caro, estamos en crisis y el coste habría que pagarlo del dinero municipal que es de todos (un poquito de demagogia no asusta a los políticos, que se olvidan en qué gastan otros dineros públicos), que si se quitan se dejaría sin servicio a muchos ciudadanos durante demasiado tiempo fuera de la Semana Santa (más demagogia),… Y de pronto, casi en el último minuto, ¡zas!, el Ayuntamiento se saca un conejo de la manga y ya no hay problemas, se quitan las catenarias, sin más consideraciones, “todo por la Semana Santa”.
Bueno, pasa la Semana Santa, espléndida en cuanto a la meteorología y no tanto respecto a otras cosas más importantes. Y a la semana siguiente, estalla la bomba, destapada por el socio municipal: la carrera oficial no tiene licencia de urbanismo porque no cumple las más elementales normas de seguridad: hay que quitar unas mil sillas, para pasillos de seguridad, para vías de evacuación, para zonas de minusválidos, para dar más comodidad. Y todo ello salpicado por algunas declaraciones que resultan casi humillantes para el Consejo, entre ellas la de cierta política socialista afirmando que éste nunca ha estado interesado ni en los minusválidos ni en la seguridad, sólo obsesionado en no perder una sola silla, para no disminuir los ingresos.
Yo y permítanme el inciso, hay algo que no entiendo. La carrera oficial lleva ya varios años siendo la misma. Por tanto, los problemas de seguridad no pueden haber aparecido ahora, de repente. Sólo se me ocurren dos posibilidades: o antes nadie se ha dado cuenta, con lo que ha habido una enorme incompetencia por parte del Ayuntamiento y sus técnicos o se conocía lo que ocurría y se ha ocultado por no se sabe qué intereses, destapándose ahora el asunto porque conviene. En cualquier caso (y siempre con la callada por parte del Consejo General), por negligencia o por conveniencia, se ha puesto en peligro a los ciudadanos usuarios de las sillas y palcos y a las hermandades, lo que exigiría, en mi opinión, pedir algún tipo de responsabilidad y, desde luego, que hubiera alguna dimisión. Pero ya sabemos cómo funcionan las cosas en este país....
En resumidas cuentas, que hay que reestructurar la carrera oficial. Es el momento de convertirla en lo que debiera ser: un recorrido común, lo más corto, cómodo y seguro, en el camino de las cofradías para cumplir con el objetivo por el que salen a la calle (hacer estación de penitencia en la Catedral de Sevilla) y con el único fin de permitir una mejor organización de la entrada de las cofradías en el primer templo metropolitano. Así, podría desaparecer la Campana, que todos sabemos en qué se ha convertido y para llegar a la cual el setenta por ciento de las hermandades deben dar un rodeo respecto a su ruta natural a las puertas catedralicias. Y podría desaparecer la calle Sierpes, auténtica ratonera donde cualquier día va a pasar una desgracia. Y también la plaza-guardería-salita de charlas y reuniones (de espaldas a las procesiones)-escaparate de vanidades de San Francisco (por cierto, si alguien se pregunta por qué ocurriría con los abonados, les recomiendo consulten el reglamento de sillas y palcos en la página web del Consejo General de ídem),…. Pero seguro que no va a pasar nada de esto. ¿Saben lo que nos van a presentar como única salida natural al problema planteado por la desaparición de sillas debida al tema de la seguridad? Pues sí, eso, que es necesaria la ampliación por Fray Ceferino porque ahí se podrán reubicar a aquellos que pierdan su silla e incluso ganar unas filitas para más abonos.
De verdad, todo parece perfectamente diseñado. A lo mejor no es así, sólo estamos ante una concatenación de hechos aislados entre sí, casualidades que tiene la vida. No lo sé, pero si es algo organizado, la mente que lo ha pensado conoce perfectamente el mundo de los dirigente cofradieros, nunca dispuestos a ceder un solo euro de las subvenciones, aunque sólo sea para mejorar el transcurrir de los cortejos procesionales hacia la que debiera ser su deseada meta, la Catedral, ¿a que sí?
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