El cuerpo bajo el Cristo de Las Mieles y su máscara junto a las manos de la Amargura
Javi Jiménez. En la mañana de ayer se presentó la máscara de Antonio Susillo en la hermandad de La Amargura.
El acto fue presentado por el Hno. Mayor José Luis Pueyo, a continuación Manuel Jesús Roldán hizo mención al escultor en forma de cuento, llamado “El Incendio”. Habló del incendio del paso de la Amargura, en el cual se quemó el manto, las manos, la saya se rompió se perdieron joyas. Acabó su escrito con la frase Domingo de Ramos quien no estrena no tiene manos. Fue algo en forma de cuento que dejó al público asistente perplejo.
Francisco Robles en su actuación, habló de su última escultura, escultor que no pudo y quiso ser el Bécquer de la escultura, haciendo recorrido por los años que estuvo en Paris, de su suicidio que según informe forense fue producto de una lesión cerebral. Hoy su máscara regresa a las manos que talló, el cuerpo bajo en Cristo de la Mieles y su máscara junto a las manos de la Amargura, los dos sabores opuestos.
Por último Enriqueta Vila propietaria de la máscara de Antonio Susillo cedida al mismo tiempo por José María de Mena, habló sobre ella.
Enriqueta Vila, Presidenta de la Academia de las Buenas Letras y hermana antigua de la corporación dio las gracias al matrimonio Mena por depositar la máscara de Susillo, haciendo mención del papel escrito de puño y letra por el profesor Mena.
La máscara fue realizada un día después de la muerte del escultor, pasó a las manos de tres discípulos suyos, Viriator, Miguel y Antonio, después paso a Castillo Lastrucci siendo cedidas a Antonio Illanes y por último éste se la dio a José María de Mena.
Enriqueta Vila termino agradeciendo a la familia Carretero por ser los grandes artífices de todo lo acontecido.
La máscara forma ya parte de la propiedad de la hermandad de la Amargura.
Fotos: Javi Jiménez.