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El Cristo de la Corona presidió el Vía Crucis de las Hermandades del año de la pandemia


Daniel García Acevedo. El primer lunes de Cuaresma tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral de Sevilla el anual Vía Crucis de las hermandades, que organiza el Consejo de Cofradías, este año marcado por las medidas sanitaria a causa de la crisis originada por el Covid-19 que ha derivado en un acto meridianamente distinto a como se ha venido celebrando en años anteriores.

En primer lugar, no ha habido traslado de la imagen desde su iglesia hasta la Catedral ni, evidentemente, regreso a su sede, ya que la talla designada para presidir el acto se encontraba en el interior del primer templo metropolitano. El Cristo de la Corona, de la hermandad del Viernes de Dolores, al estar su sede canónica, la parroquia del Sagrario, cerrada por obras, lleva ya más de un año residiendo en la Catedral. De hecho en el Vía Crucis del año pasado, con el Señor de la Salud de los Gitanos, ya se encontraba en uno de los altares catedralicios.

Por otro lado, el acto ha tenido un desarrollo inhabitual, ya que la imagen del Cristo de la Corona ha permanecido en el altar mayor del Jubileo de la Catedral durante todo el acto y lo que se ha ido moviendo durante las estaciones ha sido la Cruz de Guía de la corporación de Vísperas, acompañada de cuatro ciriales, naveta e incensario. Las otras 14 cruces de guía de las hermandades que han participado se han ido colocando en el altar del Jubileo tras el rezo de la estación correspondiente para quedar las 14 en ese lugar a la conclusión del ejercicio piadoso.

Todos los asistentes, en un número aproximado de unos 600, han permanecido sentados durante el desarrollo del Vía Crucis.

Las intenciones del Vía Crucis se han aplicado especialmente “por el fin de la pandemia que nos golpea, por la curación de los enfermos, por la salvación de los que han fallecido y por el consuelo y fortaleza de sus familiares y amigos. Por nuestro arzobispo D. Juan José, por su salud y sus intenciones, y por el próximo arzobispo de Sevilla”.

La Escolanía de María Auxiliadora, habitual acompañamiento musical de este acto, también ha notado la merma ya que solo han podido comparecer 6 componentes, para poder salvaguardar las distancias interpersonales. También intervino el órgano de la Catedral que interpretó, entre otras composiciones, marchas procesionales.

El Arzobispo Asenjo, que lo estuvo presidiendo, cerró el Vía Crucis con su reflexión final y la bendición a los presentes.

https://www.youtube.com/watch?v=OAwB1B4CHTs

Fotos: Fco. Javier Montiel










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