Arte Sacro
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Y te hablan los míos Señor. Moisés Viretti


Así es, un poder de fe tan grande, que aunque aquellos que apenas puedan moverse, hacen su pequeña penitencia con la ayuda de sus hijas e hijos para verte…aquellos que durante toda su vida, han hecho todo lo posible por imitarte, por ser tus pasos, avanzar en la vida con muchos hijos, nietos y lo que se le ponga por delante, para que un plato de comida en la mesa nunca falte.

Sigo una voluntad que aun es desconocida, pero la sorpresa siempre llega, y más aún, cuando aquellos que apenas pueden andar, me criaron, y fueron el fruto de un amor pasional para que pusieras la guinda de la flor de mi vida, estuviesen contigo.

Sus miradas, sus arrugas, muletas o sillas de ruedas son eco de un poder atrayente como agujero negro en medio de un universo cargado de estrellas…

Tantas preguntas esperando respuestas ante tu imagen, el sentimiento a flor de piel, y aquellos que siempre lloran en soledad, tu, Jesús del Gran Poder, sacas a la luz la mayor de todas las verdades , en medio de todo…a la vista de todos¡

La mama que se marcho…, la pobreza que inunda…, los hijos que murieron en la juventud dejando a padres al borde de una vida que apenas tiene sentido…

Tantas historias, tanta realidad…pero a la vez, tanto mito y leyenda que te hace sonreír por aquellos que les gusta figurar.

Muchos hombres buenos y duros de pelar, también saben llorar, porque en su cálido corazón sin apenas hablar, y diciendo como un templo la verdad, recuerdan a sus seres queridos que ya no están, aquellos que por alguna razón sin tener explicación, muchos padres a sus hijos tuvieron que amortajar.

Sin embargo, ahí están, con su fe fiel, pese a los daños colaterales a su propia sangre y carne, pidiendo por ellos para que sigan sus costumbres, su educación, su camino largo, duro y feliz en la vida…ahí están pidiéndote por sus nietos, hijos y hermanos…sin vacilar.

Si Mahoma no va  a la montaña, la montaña caminará hacia Mahoma…si pedís a las piedras que se muevan con tanta fe, ellas se moverán aunque estén yertas…

Que estampa inolvidable ver a nuestros mayores junto a ti, pese a la parte dura de este precioso regalo que nos diste llamado Vida.

Y así, te hablan los míos, aquellos que bautizaron, confirmaron, formaron, estudiaron e incluso enterraron, a los de su propia estirpe en el templo donde te encuentras…Gracias por escucharlos¡

Fotos: María del Pilar Viretti Fernández.










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