Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en el mes del Rosario
  • viernes, 07 de octubre de 2022
  • faltan 177 días para el Domingo de Ramos

Paseos de una Madrugá sevillana. Antonio Sánchez Carrasco


 Ya no es lo mismo. Ya el cuerpo no aguanta como antes. Ya pasamos de los 40. Y cuando los días de Semana Santa van transcurriendo ya todo da igual. Antes siempre volvíamos a casa con los deberes hechos, pero ahora el cansancio agota, y me vuelvo con algún deber en mi haber. Para mí la Madrugá, y sin comillas, es un todo indisoluble, hasta que la espalda, los pies y el sueño te asaltan como un compañero inmisericorde que te envía a la cama sin más. Este año mi cansancio me rindió llegando el Cristo de las Tres Caídas y cogí el camino hacia el 27, ese autobús que tanto conoce mi querido Antonio Casado. Aún me cruce con el Señor de la Sentencia, donde agoté mis últimas fuerzas; tanto fue así que ni cogí el bus y me fui en taxi. Llevaba una gran número de imágenes y recuerdos para mi corazón de fotógrafo cofrade.

¿Pero que me dejaba fuera?. Fuera de mi retina y de mi cámara en el año 2014 quedaba la cofradía de los Gitanos un Señor y una Madre que completan la Madrugá con una frescura y un sentimiento como sólo Ellos saben. Y te quedabas fuera Tu, mi Esperanza, la Dueña de mis Semanas Santas de niño; en ese San Jacinto de pantalón corto y sueño. Mi Esperanza. La que resplandece entre flores y cera. La de tantas y tantas cosas..., me alumbraste como un farol el camino hacía Adriano 13 un viernes santo muy de mañana cuando crucé el puente para verte, Madre mía. 2014 Pasará a mi historia porque no te vi Esperanza mía. Prometo cruzar a la calle Larga, para verte en los primeros días de la Semana que viene. Gracias por cuidar de los míos un año más.

Fotos: Antonio Sánchez Carrasco.










Utilizamos cookies para realizar medición de la navegación de los usuarios. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso.