Provincia. María Stma. de la Amargura de la Hermandad del Silencio de Écija con la Rosa de Pasión, “embajadora” de las donaciones de órganos
Arte Sacro. En la tarde del 11 de octubre tuvo lugar en la Iglesia Mayor de Santa Cruz de Écija la entrega de la Rosa de Pasión, “embajadora” de las donaciones de órganos en las hermandades de la Archidiócesis de Sevilla, a María Santísima de la Amargura de la Hermandad del Silencio.
Efectuó la entrega José Manuel Castro Sáez, Hermano Mayor de la Virgen de las Mercedes de la Puerta Real, quien manifestó su satisfacción por haber participado su hermandad en esta gran “cadena de solidaridad y vida” que está llevando Esperanza a muchos enfermos terminales que precisan un trasplante para seguir viviendo.
El Hermano Mayor del Silencio de Écija, Juan Pablo Madero Gamero, agradeció la llegada de la Rosa de Pasión a Écija y recordó que la hermandad, con ocasión de la celebración de L Aniversario de la entronización canóniga de María Stma. de la Amargura, puso en marcha en 2012, como obra social, apoyar la difusión de la importancia de las donaciones de órganos.




Fueron testigos de la entrega de la Rosa de Pasión varias personas trasplantadas: Ana Belén, de Écija, trasplantada de corazón hace 14 años, Manuel, trasplantado de hígado hace 27 años, José Antonio de hígado hace 11 años, Manuel de corazón desde hace solo un año y Lola, ecijana trasplantada de médula hace 8 años. En nombre de todos Francisco Garrido, trasplantado de corazón hace 18 años, dio las gracias a la Hermandad del Silencio por hacer este homenaje a los donantes anónimos que les salvaron la vida porque, en unos momentos llenos de Amargura, supieron transformar su dolor y sus lágrimas en Esperanza para muchos enfermos.




El Dr. Pérez Bernal manifestó que hay un antes y un después en las donaciones y trasplantes de Sevilla desde que las hermandades captaron que las donaciones de órganos, sangre y médula son un gran acto de amor al prójimo. Mostró la revista “Iglesia en Sevilla” de esta semana en la que Monseñor Sainz Meneses, Arzobispo de Sevilla, escribe una Carta Pastoral titulada “El corazón de la salvación”, recordándonos que “la donación de órganos y tejidos es, además de un acto de gran generosidad y solidaridad, un acto de un acto de amor.






Cerró el acto el párroco Francisco Reina, quien afirmó que Cristo fue el primer Donante y recordó que es posible la vida después de la vida gracias al amor al prójimo.
Fotos: José Pérez Bernal