Ángel y mis amigos. Antonio Sánchez Carrasco
Pudiera llamarse Ángel, pudiera ser que fuera el tema de conversación de las hordas hispalenses en el último Corpus por su traje oscuro un tanto extravagante, que no estrafalario. Yo fui el primero que le dije que parecía que iba a la boda de Farruquito, a lo que mi Ángel respondió con una risotada. Las redes se hicieron eco y todas para mal. Alguien como Ángel que sigue a rajatabla los principios cristianos aquellos de que no haga cuenta tu mano izquierda de lo que haga tu mano derecha y de la visita a los enfermos. Así lo hizo con un cuadro de su Madre del Desconsuelo que me hizo llegar para que mi operación fuera bien y fue su pañuelo el que iluminó las manos del doctor que hizo magia sacando un tiroides demasiado grande por donde no había sitio, como la Hiniesta por los callejones y dejándome la voz de José de la Tomasa (Borrego dixit). Cuando se pasa un bache de estos te das cuenta de la cantidad y la calidad de gente que tienes alrededor. Ahí en esos ratos oscuros familia y amigos son luz que te ilumina el camino. Ahora mientras escribo estas líneas es domingo y veo sobre el mueble del salón el cuadro que me trajo Ángel y mentalmente vuelves a dar las gracias a tantos y a tantos, incluso pudimos ir un rato a Carmona para ver una de esas Magnas que merecen la pena. Me siento afortunado de haber superado esta semana y a Ángel y al resto de mis amigos, mientras tengáis ese corazón con este humilde fotógrafo vestiros como os de la gana que aquí estará el que suscribe para estar orgulloso de esos corazones llenos de luz. Hidrátense, viene calorcito.
#LosLunesAlSol

Foto: Antonio Sánchez Carrasco.