Montemayor congregó a Sevilla en un rosario extraordinario de fe y memoria
Fco Javier Montiel. La devoción sevillana volvió a tomar las calles el sábado 24 de enero de 2026 de la mano de la Real Hermandad Sevillana de Nuestra Señora de Montemayor, Patrona de la Ciudad de Moguer, con motivo del Rosario Extraordinario que condujo a la Santísima Virgen hasta la Parroquia de San Pedro, donde se celebró Solemne Eucaristía.
Desde primeras horas de la mañana, la ciudad se vio envuelta en un clima de recogimiento y oración. A las 9:30 horas, la Sagrada Imagen partió desde la Iglesia de San Juan de la Palma, recorriendo las calles Madre María de la Purísima, Regina, Plaza de la Encarnación e Imagen, hasta realizar su entrada en San Pedro a las 10:30 horas. Un rosario presidido por la dulzura y la realeza de Montemayor, que volvió a erigirse como faro espiritual para fieles y devotos.














A las 11:00 horas tuvo lugar la Solemne Eucaristía, presidida por Antero Pascual, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, párroco de San Pedro y director espiritual de la Hermandad. La celebración contó con los sones del coro de la Hermandad Filial de Huelva, que aportó su música al altar como oración cantada.




Finalizada la función, a las 12:30 horas, comenzó el traslado de regreso a San Juan de la Palma, siguiendo un itinerario que discurrió por Imagen, Plaza de la Encarnación, Alcázares, Santa Ángela de la Cruz, Jerónimo Hernández, Plaza del Pozo Santo, Amparo y Madre María de la Purísima, con entrada prevista a las 14:30 horas. El acompañamiento musical corrió a cargo del Cuarteto de Vientos Madera “Ariscal”, que puso sus sones al caminar sereno de la Virgen en su retorno.






Tal y como comunicó la Junta de Gobierno, los itinerarios previstos para el rosario y el traslado extraordinarios fueron modificados siguiendo las indicaciones del Cecop, debido a las obras existentes en la calle Santa Ángela de la Cruz, junto a la Parroquia de San Pedro.






Tanto el rosario como la Sagrada Eucaristía se celebraron en memoria de los fallecidos en los accidentes ferroviarios de Adamuz y Rodalies, así como por la pronta recuperación de los heridos que permanecían hospitalizados. Una intención que otorgó un profundo carácter espiritual y solidario a la jornada, uniendo el rezo del pueblo fiel al consuelo de quienes sufrían.





La Hermandad animó a hermanos y devotos, así como a los miembros de las distintas corporaciones filiales, a participar en estos cultos extraordinarios, que se desarrollaron como expresión pública de fe y como testimonio vivo de la devoción a Nuestra Señora de Montemayor, Madre y Patrona, que volvió a caminar por Sevilla llevando esperanza, consuelo y oración.
Fotos: Fco Javier Montiel
