Bendecida la nueva Casa de Hermandad del Amor, fruto de años de esfuerzo y devoción
Fco Javier Montiel. El pasado sábado 24 de enero de 2026 quedó marcado con letras de gratitud en la historia reciente de la Archicofradía del Santísimo Cristo del Amor. Aquella tarde, cuando Sevilla comenzaba a recogerse bajo el invierno, la Hermandad del Amor vivió uno de esos acontecimientos que trascienden lo meramente material para convertirse en signo visible de fe compartida y esperanza perseverante.
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, bendijo la nueva Casa de Hermandad de la corporación del Domingo de Ramos, situada en la Cuesta del Rosario, a escasos pasos de la Colegial del Salvador. Con el rito de la bendición, la Iglesia selló un proyecto largamente anhelado, fruto de dos años de trabajo constante y del esfuerzo silencioso de hermanos y devotos.










El acto reunió a una nutrida representación institucional y cofrade. Junto al prelado hispalense estuvieron presentes el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz; el delegado de Defensa en Andalucía, coronel Ignacio Rosales de Salamanca; el deán-presidente del Cabildo Catedral, Francisco José Ortiz; el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez; así como hermanos mayores de corporaciones vinculadas a la feligresía del Salvador y San Isidoro. También asistieron los responsables del estudio G2 Arquitectura, artífices de la rehabilitación del inmueble.


Tras la bendición, el arzobispo descubrió una placa conmemorativa que dejó constancia de la jornada y de su profundo significado espiritual: una casa levantada “a Dios por el Amor”, gracias a la generosidad de una hermandad que, fiel a su historia, supo conjugar devoción y compromiso.

La nueva Casa Hermandad
El nuevo edificio, con fachadas a la Cuesta del Rosario y a la plaza de Jesús de la Pasión, fue concebido como un espacio vivo al servicio de la corporación. En su planta baja, abierta a la ciudad, quedaron dispuestos los pasos de la Sagrada Entrada en Jerusalén, del Santísimo Cristo del Amor y el techo de palio y el manto procesional de Nuestra Señora del Socorro, permitiendo una contemplación cercana del patrimonio sin interferir en la vida interna de la hermandad.






Las plantas superiores acogieron los ámbitos destinados a la convivencia, la formación y la caridad: un salón multiusos, un patio interior cubierto por montera acristalada, despachos y dependencias pensadas para la atención fraterna y la gestión diaria. Todo culminó en una terraza abierta al cielo sevillano, con vistas privilegiadas al entorno del Salvador, destinada a las labores de priostía.











Con esta nueva Casa de Hermandad, el Amor culminó uno de los proyectos más ilusionantes de las últimas décadas, levantando un hogar acorde a la dimensión de una corporación con más de cuatro siglos de historia y más de seis mil hermanos. Así lo expresó su hermano mayor, Juan Cruzado Candau, al subrayar que nada de lo alcanzado hubiera sido posible sin el compromiso y la entrega de todos.









Aquel 24 de enero, la Hermandad del Amor no solo inauguró un edificio. Consagró un espacio para la vida cofrade, para la caridad discreta y para la formación cristiana, reafirmando que, cuando la fe se construye en comunidad, el Amor siempre encuentra casa.
Fotos: Fco Javier Montiel
