Provincia. La Hdad. de la Cruz de Arriba de Aznalcóllar celebrará en este año sus “Fiestas del Centenario”
Arte Sacro. La Hermandad de la Cruz de Arriba y María Santísima del Rosario de la localidad de Aznalcóllar se halla inmersa en la preparación de los actos conmemorativos del centenario de su monumental Arco de Entrada a la calle Sevilla, así como de los cien años de su romería, primera en su estilo del municipio, y de la talla de los cuatro ángeles, obra de Castillo Lastrucci, que escoltan a la Santa Cruz.
La corporación atesora múltiples particularidades que hacen de la suya una devoción única en la provincia de Sevilla. Entre estas particularidades, una de las que más llama la atención es que las fiestas en honor de sus Titulares no tengan una fecha fija, sino que sea el cabildo de hermanos quien decida por votación cuándo han de celebrarse, pudiendo pasar años entre ellas. Quizá por esta razón, a estas fiestas se les añade en Aznalcóllar el adjetivo de “grandes”, dando así cuenta de su carácter marcadamente excepcional. No en vano, las últimas Fiestas Grandes de la Cruz de Arriba tuvieron lugar en julio del pasado 2018.
También, no cabe duda, por el esfuerzo humano y económico que suponen, pues en ellas participan en torno a una decena de las más prestigiosas bandas de música, tamborileros, orquestas para amenizar las veladas nocturnas, fuegos artificiales o multitud de toros de fuego, concentrándose en apenas cuatro días prácticamente todas las manifestaciones propias de la religiosidad popular de nuestra tierra.
Sin embargo, los hermanos parecen haber encontrado motivos de sobra para, ocho años después, volver a embarcarse en la organización de unos fastos que, en esta ocasión, estarán marcados por el centenario de varios elementos considerados hoy por la Hermandad como señas de identidad propias, como son los cien años del Arco de Entrada a la calle Sevilla, la primera romería en su estilo de Aznalcóllar, y el centenario de la ejecución de los cuatro ángeles de Castillo Lastrucci.

En el año 1926, la ciudad de Sevilla se encontraba en plena ebullición a causa de los preparativos para la Exposición Iberoamericana de 1929 y, quizá inspirados por lo que de esta ya empezaba a vislumbrarse, la Hermandad de la Cruz de Arriba anunciaba en carteles pegados por calles y comercios el estreno de un “magnífico Arco de Entrada en madera tallada y calada, con profusa iluminación eléctrica”, que prometía ser “la sensación de las Fiestas”.
La excepcional pieza de arquitectura efímera tenía, además, el valor añadido de ser obra de dos artistas locales, José Librero Borrero y José López Ortiz. Algo que quizás contribuyó de algún modo a generar el profundo vínculo emocional que los hermanos tienen con dicha pieza, habiéndose conformado en su imaginario colectivo como algo que trasciende al simple arco de triunfo para convertirse en elemento indispensable, en rasgo identitario. Gracias a esto y pese a su delicada arquitectura, el Arco de Entrada estrenado aquel 1926 ha sobrevivido a los avatares de la historia y del propio tiempo, llegando en perfecto estado a nuestros días, siendo una de las pocas obras de su clase conservadas en la provincia.

Junto al estreno del arco, los carteles anunciadores se hacían eco de otra novedad introducida en las fiestas, como era la celebración de una romería en la que tomarían parte carros engalanados, caballistas y mujeres “ataviadas de clásicos mantones bordados”. En los meses previos, según el programa de actos, reinaba “un entusiasmo extraordinario en espera de dicho día por ser la primera vez que se celebra en la población romería a este estilo”.
Aquella novedosa forma de celebrar la romería se afianzaría con el paso de los años y se convertiría en modelo de cuantas vinieran después. De hecho, hoy la Hermandad tiene entre sus más importantes proyectos la construcción de una carreta de plata para el Simpecado de la Virgen del Rosario con el que, esto sí cada año, siempre el sábado de la Octava de Pascua, peregrinan hasta la ermita propiedad de la misma. Con motivo del centenario de la primera romería, gracias al esfuerzo que un grupo de hermanos externos a la Junta de Gobierno lleva haciendo desde hace años, en estas Fiestas Grandes de 2026 tendrá lugar el estreno de un importante avance en las labores de plateado de la carreta del Simpecado.
Para completar este triunvirato centenario, la corporación aznalcollera conmemora también el aniversario de una parte de su patrimonio convertida hoy igualmente en seña de identidad. Cuatro arcángeles lampadarios que, postrados a sus pies, iluminan desde su estreno a la Santa Cruz de Arriba. Concebidos y esculpidos también en 1926 por la gubia del insigne imaginero Antonio Castillo Lastrucci, constituyen una de sus obras más tempranas y personales.
La conmemoración de su hechura, unida a los cien años de la romería y del arco, han convencido a los hermanos de la Hermandad de la necesidad de volver a hacer Fiestas Grandes, una oportunidad única para conocer de primera mano una de las celebraciones más singulares del entorno.
Fotos: Hdad.
