El todólogo cofradiero. Antonio Sánchez Carrasco
Tiene seguro una cuenta rimbombante en redes sociales. Los hay de dos tipos del que se disfraza tras @laorejadeMalco o @capirotedealaancha o el que pone su nombre y apellidos para que quede constancia de que sus opiniones son suyas. Se cruza el personaje con la persona que suele repartir leña en los corrillos de bares o de las puertas de las iglesias. El todólogo no opina, pontifica, y además lo hace con una actitud que hace que los que lo leen o lo escuchan parezcan unos iletrados. El todólogo sacro no tiene un tema de especialización, él o ella es especialista en todo, de ahí su nombre. Lo mismo puede hablar de cómo están colocadas las velas de un altar de cultos, del estreno de una marcha, de la vestimenta de una Imagen, de la elección de un predicador, de los horarios,..., y así hasta el infinito y más allá. El todólogo nunca se desdice, tú no lo leíste bien, y si lo leíste bien guarda un "y tú más" que se relaciona con tu cofradía y/o publicaciones.
El todólogo despierta filias y fobias tantas como post pone en sus redes. Sus filias suelen ser innegociables y si te metes con alguna de ellas irá con colmillo retorcido a inocularte el veneno del todólogo herido.
Lo curioso del todólogo no son sus opiniones en sí, sino lo que gusta en este país un espécimen de estos. A veces, muchas veces, más de cuatro veces, llevan razón, aunque te cuesta dársela por esa manera tan de encíclica papal que tienen de dar su opinión. Es un tipo más de esos que circulan por los mentideros (que chulada de palabra) cofrades y que componen el caleidoscopio (otra palabra chula) que es la Semana Santa. La foto es dulce para contrarrestar la acidez de las letras.
#LosLunesalSol
Foto: Antonio Sánchez Carrasco.
