El Cristo Yacente presidió el Vía Crucis dedicado a la paz en el mundo
Arte Sacro. Al caer la tarde del segundo domingo de Cuaresma, la ciudad se recogió en torno a la figura del Cristo Yacente, que volvió a presidir el Vía Crucis de la Hermandad del Santo Entierro, dedicado este año a pedir por la paz en el mundo. El ambiente, sobrio y profundamente devocional, marcó desde el inicio el ritmo del cortejo.
Como curiosidad comentamos que según dictan las ordenanzas de la corporación, solo quienes participan portando un cirio pueden tener el honor de llevar las andas, salvo los miembros de la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo, una tradición que subraya el respeto y la disciplina que caracterizan este acto penitencial.
En la presidencia, el hermano mayor Fermín Vázquez encabezó la comitiva, acompañado por el vicepredidente del Consejo de Cofradías, José Roda y por el hermano mayor de la Soledad de San Lorenzo, José Rodríguez, cuya presencia reforzó el carácter institucional del rezo.
El itinerario llevó al cortejo hasta las capillas del Museo y de San Antonio Abad, donde se rezaron sendas estaciones. A la llegada a la primera, un grupo de hermanos esperaba en la puerta con cirios encendidos y el estandarte corporativo, componiendo una imagen solemne que acompañaba la meditación cuaresmal.
El Vía Crucis concluyó como comenzó: envuelto en silencio, recogimiento y una profunda petición compartida. En esta ocasión, la plegaria por la paz resonó con especial fuerza, iluminada tenuemente por los cirios que guiaron el caminar del Cristo Yacente por las calles de Sevilla.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
