«Lágrimas de Vida», la luz solidaria que brillará en la candelería de la Virgen de los Dolores y Misericordia el próximo Domingo de Ramos
Fco Javier Montiel. La Hermandad de Jesús Despojado ha dado un paso más en su compromiso con la vida al anunciar e iniciar un gesto cargado de fe, memoria y esperanza que quedará ya unido para siempre a su estación de penitencia.
El próximo Domingo de Ramos, María Santísima de los Dolores y Misericordia portará por primera vez en su candelería un cirio dedicado a los donantes de órganos, con el lema “Lágrimas de Vida”. La luz de esa vela no solo alumbrará el paso de la Virgen, sino que simbolizará la entrega silenciosa de quienes, incluso en el dolor, regalaron vida a otros.
Con esta iniciativa, la corporación del Domingo de Ramos se suma a una corriente cada vez más presente en la Semana Santa andaluza. La propuesta, impulsada desde hace años por el doctor José Pérez Bernal, ha calado en numerosas hermandades que han decidido visibilizar la importancia de la donación de órganos en sus cortejos penitenciales. Este año será 56 las hermandades que llevarán estos cirios en sus candelerías.
La hermandad se unió a un mensaje necesario
La Hermandad de Jesús Despojado ha querido abanderar este compromiso, haciéndose eco de la necesidad de concienciar sobre la donación como acto de generosidad extrema. No se trata solo de un símbolo, sino de una llamada directa a la sociedad para comprender que donar órganos es ofrecer una nueva oportunidad de vida.


El mensaje, sencillo y profundo, ha encontrado en la Virgen de los Dolores y Misericordia el mejor altavoz. Bajo su mirada, el dolor se transforma en esperanza, tal como ocurre en tantas familias que, en medio de la pérdida, optaron por la entrega.
Un acto cargado de testimonios y emoción
La tarde del 18 de marzo quedó marcada por un acto celebrado en la capilla de la hermandad. Allí se rindió homenaje a los donantes en un ambiente de recogimiento y verdad. Asistieron personas trasplantadas y familiares de donantes, quienes compartieron sus vivencias junto al doctor Pérez Bernal.

Sus palabras pusieron rostro a una realidad muchas veces desconocida. El dolor por la pérdida de un ser querido que se convirtió en vida para otros. Cada testimonio fue un recordatorio de que la caridad también se expresa en decisiones valientes y profundamente humanas.
La luz de un cirio encendida desde el amor
Uno de los momentos más significativos llegó cuando una madre, donante de órganos de su hijo, subió al paso de la Santísima Virgen para encender el cirio. Lo hizo junto a Ella, en un gesto íntimo y lleno de sentido, recordando a su hijo, hermano de la corporación, que tras su partida ha salvado muchas vidas con la donación de sus órganos.



Este año, la Virgen llevará bajo su manto la medalla de este hermano que ya se encuentra junto a la Stma Virgen. Un detalle discreto pero profundamente elocuente, que convirtió el paso en un verdadero altar de memoria, fe y caridad.
Una saeta como oración final
El acto concluyó con la voz del saetero Javier Montiel, que elevó su oración cantada a María Santísima de los Dolores y Misericordia en acción de gracias por los trasplantes recibidos. Su saeta, nacida desde lo más hondo, puso el broche a una jornada donde la fe se encontró con la vida en su forma más generosa.

Así, la Hermandad de Jesús Despojado dejó sembrado un testimonio que trasciende lo cofrade, recordando que, incluso en la noche más oscura, siempre puede encenderse una luz. Una luz que, como aquel cirio, habla de lágrimas que se transforman en vida.


Una vez finalizado el acto, trasplantados, donates y Junta de Gobierno posaron ante la Stma Virgen.

El hermano mayor, Roberto Olmedo Ramos, posó con su tarjeta de donante de órganos, dejando constancia pública de su compromiso personal. Además, anunció la futura organización de una mesa redonda dirigida a la juventud de la hermandad, en la que se abordará la importancia de la donación de órganos como gesto de entrega y responsabilidad cristiana.
Fotos: Fco Javier Montiel
