Y en Triana ya esperan una nueva madrugá
Arte Sacro. Nuestra Señora de la Esperanza se presenta a sus devotos y fieles entronizada en su paso de palio a la espera de una nueva Madrugada del Viernes Santo, en la cual la hermandad se hará cofradía para realizar la estación de penitencia a la Santa, Metropolitana y Patriarcal Catedral de Sevilla y a la Real Parroquia de Señora Santa Ana.
Nuestra Señora de la Esperanza porta la saya realizada por el taller de bordados de Manuel Solano, bajo el diseño de Gonzalo Navarro y partiendo de la idea original de Ignacio Sánchez Rico. La referida pieza fue estrenada el pasado mes de octubre, de cara a los cultos y actos de la Misión Evangelizadora de la Esperanza en el Besamano que se realizó en la SIC de Sevilla.
La ornamentación, de carácter eminentemente vegetal, se articula en torno a un eje central en una composición simétrica, ocupando toda la superficie de la prenda y los extremos de las mangas. Tanto en uno como otro espacio se dispone una estrecha cenefa a modo de galón, sobre la que se sitúa el campo ornamental principal, en el que se entrelazan estilizadas rocallas, cuernos de la abundancia, uvas, espigas, y multitud de tipos florales, tomando especial protagonismo el gran canasto central cerrado por una lazada.
En cuanto al soporte, un fondo bordado en hilo de plata guarnecido con lentejuelas y canutillos, sustituye a los habituales tejidos, dotando a la obra de excepcional originalidad y riqueza, y de un carácter único dentro del conjunto de sayas procesionales sevillanas, al configurarse como una pieza completamente bordada en toda su superficie.
La Santísima Virgen luce sobre sus benditas sienes la nueva toca de sobremanto ejecutada también en el taller de Manuel Solano, bajo el diseño de Gonzalo Navarro; de inspiración plenamente barroca.
Centra el conjunto de la misma una jarra de azucenas sobre la que se sitúa una cartela que alberga una representación de la Asunción de Nuestra Señora, en clara alusión al papel desempeñado por la hermandad en defensa del Dogma, del que el pasado año 2025 se celebró el setenta y cinco aniversario de su proclamación.
En esta ocasión, la Santísima Virgen porta el popular manto “de los dragones”, realizado por el taller de los Sobrinos de José Caro, según diseño del ceramista José Recio del Rivero. Está bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde oscuro. Es considerado como una de las joyas de la Semana Santa Sevillana, tanto por su maravilloso dibujo, como por la perfección técnica que Esperanza Elena Caro aplicó en él, causa que hizo que lo definiera siempre como una de sus mejores obras. En él vemos un amplio muestrario de la mayoría de los puntos utilizados por tan genial maestra del bordado.
El rostro de la amantísima titular se enmarca en un bello tocado de raso de seda, enjoyado con el puñal y el ancla del siempre recordado Fernando Morillo.
En la cintura de la Esperanza se ciñe el fajín de Capitán General de la Armada de S.A.R. Don Juan de Borbón y Battenberg, donado y entregado personalmente, en una ceremonia celebrada el 29 de Septiembre de 1998, por su Camarera Honoraria Perpetua desde 1958, S.A.R. Doña María de las Mercedes de Borbón y Orleáns, en nombre de S.M. el Rey de España Don Juan Carlos I.
El conjunto se culmina con la presea que corona las benditas sienes de Nuestra Señora de la Esperanza, realizada en 1937 por el orfebre Gabriel Medina, para cuya ejecución se reutilizó el canasto de una anterior, la realizada por el platero Justino de Guzmán entre 1890 y 1891.
El Santísimo Cristo de las Tres Caídas se presenta a sus fieles y devotos entronizado en su paso de misterio, a la espera de la estación de penitencia. Para esta ocasión, el amantísimo titular porta la túnica realizada por el taller de Carrasquilla en 1978. Está bordada en oro sobre terciopelo morado, disponiéndose su diseño en cenefas, con un dibujo menos esquemático y más airoso, combinando elementos vegetales y geométricos que nos recuerda los diseños de Juan Manuel Rodríguez Ojeda, de los que fue heredero este taller.

Y en Triana ya esperan una nueva madrugá
Fotos: Mariano Ruesga Osuna
