La Hermandad de Padre Pío vuelve a encontrarse con el Cerro del Águila
Arte Sacro. Un año más, y ya como una cita plenamente asentada en la jornada del Sábado de Pasión, la Hermandad de Padre Pío realizó en la tarde de ayer su estación de penitencia hasta la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro del Águila, dejando estampas de profunda devoción popular en su largo caminar entre barrios.
La llegada al templo del Cerro volvió a ser uno de los momentos más emotivos del recorrido. A las puertas de la parroquia aguardaban los estandartes corporativos de las Hermandades del Rocío y del Cerro, con sus hermanos mayores, junto al párroco del templo, Javier Brazo Delgado, que recibieron a los dos pasos de la corporación en un ambiente de recogimiento y fraternidad cofrade, reflejo del arraigo que esta estación mantiene desde que la hermandad fijara este destino penitencial en 2008.
En el apartado patrimonial, el cortejo presentaba una novedad destacada. El paso de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Clemencia estrenó la talla del frontal de la canastilla, obra del tallista sevillano José Antonio García Flores, continuando así un proyecto de enriquecimiento del paso con un lenguaje plenamente reconocible dentro de la talla contemporánea sevillana. El paso fue comandado por su capataz, Diego Borrego Gómez, hermano mayor de la corporación.
El acompañamiento musical del Señor corrió, por segundo año consecutivo, a cargo de la Agrupación Musical Lágrimas de Dolores de San Fernando, formación gaditana que mantiene un estrecho vínculo con la hermandad y que volvió a poner sus sones tras el misterio en una tarde de gran exigencia por la longitud del itinerario.
Por su parte, la Virgen Madre de la Divina Gracia lució especialmente cuidada en su paso, mandado por Rafael Rodríguez Benítez. La dolorosa portó toca de sobremanto perteneciente a la Virgen de la Salud de San Gonzalo, ataviada por su vestidor Antonio Bejarano, subrayando una estética clásica y elegante muy acorde con el carácter de la corporación. Además, el palio estrenó un nuevo llamador, realizado por Orfebrería Villarreal y donado por el cuerpo de capataces y costaleros, gesto que pone de relieve el compromiso interno de la cuadrilla con su titular mariana.
Un momento emocionante de la jornada fue cuando el pregonero de la Semana Santa 2026, José Antonio Rodrígez Benitez, se acercó a contemplar por una de las calles del barrio a la Virgen de la Divina Gracia y su hermano el capataz le dedicó una levantá acordándose de lo que había pregonado sobre las cofradías de los barrios.
Entre las joyas que lució la Santísima Virgen destacó la medalla obsequiada por la Hermandad del Cerro y que entregada el pasado mes de septiembre con motivo de la visita de su Titular a la parroquia del Buen Pastor. La Virgen de los Dolores del Cerro también lució el broche de la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia en su cintura ofrendada también en septiembre.
En el plano musical, la Cruz de Guía fue acompañada por la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Resurrección, mientras que tras el palio sonaron las marchas de la Banda de Música Virgen de las Angustias de Sanlúcar la Mayor.
La jornada de ayer no será la única en la que la Virgen Madre de la Divina Gracia recorra las calles de Sevilla este año. Tal como ya fue anunciado oficialmente, la dolorosa protagonizará una salida procesional extraordinaria el próximo 11 de octubre de 2026 con motivo del XXV aniversario de la dedicación y construcción de la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, sede canónica de la corporación. Una cita que ya despierta ilusión en la barriada de Padre Pío y que vendrá a reforzar aún más la devoción a esta imagen de Luis Álvarez Duarte. Con tal motivo ambos titulares portaron el logotipo conmemorativo de tan señalada efeméride.
Con esta nueva estación de penitencia, la Hermandad de Padre Pío vuelve a demostrar su firme arraigo en los barrios del este de la ciudad y su papel protagonista en una jornada de vísperas que sigue creciendo en identidad, patrimonio y participación popular.
Fotos: Juan Alberto García Acevedo.
