"Dar para Recibir": El mensaje de esperanza que iluminará el palio de la Virgen del Sol.
Fco Javier Montiel. La Hermandad del Sol vivió ayer una de esas jornadas que trascienden lo puramente cofrade para rozar lo celestial. En la intimidad de la Parroquia de San Diego de Alcalá, entre el aroma a incienso y el silencio respetuoso de los hermanos, se procedió al fundido de los cirios que, bajo el lema “Dar para Recibir”, escoltarán al Santo Cristo Varón de Dolores y a la Santísima Virgen del Sol en su próxima estación de penitencia.
Estos cirios no son una luz cualquiera. Son una semilla de Amor al Prójimo, un homenaje vivo a quienes, en el momento de su partida, decidieron regalar vida. El acto estuvo marcado por una profunda carga emocional, contando con la presencia de personas trasplantadas, donantes vivos y familiares que han transformado su dolor en generosidad infinita.



El recuerdo a Adamuz y la memoria de los que se fueron
Antes de que el fuego prendiera la cera, tuvo lugar un momento de recogimiento absoluto: la lectura y el guardado del listado de los fallecidos del último año en el tarjetero de Santa María Magdalena. Este año, la nómina de ausentes ha tenido un significado especial al incluirse a las víctimas de Adamuz. La vinculación es estrecha y devocional, ya que la patrona de dicha localidad cordobesa es, precisamente, la Virgen del Sol, uniendo así a ambos pueblos en un mismo sentimiento de duelo y esperanza.


Una lección de amor del Dr. Pérez Bernal
El Dr. José Pérez Bernal, alma mater de esta bendita causa de los trasplantes en nuestras hermandades, dirigió unas palabras que calaron hondo en los presentes. Recordó con su habitual sensibilidad que un trasplante es el milagro donde una muerte llega a transformarse en vida. Destacó que todo este proceso depende exclusivamente de la generosidad de familias que, aun con el corazón roto por la pena, deciden decir "sí" a la donación.







La emoción se hizo carne en Águeda, quien encendió los cirios con manos que saben de milagros. Trasplantada de corazón por segunda vez y madre de un joven que ya descansa en el cielo tras haber regalado sus órganos, representó el círculo perfecto de la solidaridad cristiana.






Saetas de agradecimiento
El broche de oro a este acto de fe lo puso el saetero Javier Montiel. Su voz, rota y sentida, elevó una saeta en acción de gracias. Fue un rezo cantado por los órganos recibidos que permiten a tantos seguir adelante y, sobre todo, por esos "ángeles" que partieron al encuentro del Padre dejando en la tierra el mayor de los legados: la vida.



Mañana, cuando el sol ilumine el rostro de la Virgen, estas luces recordarán a Sevilla que, en el amor al prójimo, no existen finales, sino nuevos y luminosos comienzos.
Fotos: Fco. Javier Montiel
