“Una Estrella para la Vida” volverá a brillar en la candelería del Domingo de Ramos
Fco Javier Montiel. Triana se despertó con el aroma inconfundible del Viernes de Dolores, esa jornada donde el corazón late a un ritmo distinto. En la Capilla de la calle San Jacinto, el pulso se aceleró de forma especial durante el emotivo acto de bendición, fundido y encendido del cirio "Una Estrella para la Vida", la pieza de cera que cada Domingo de Ramos lleva el mensaje de la esperanza en la candelería de la Virgen de la Estrella.
El acto comenzó con las palabras de Carlos Martín Vázquez, Hermano Mayor de la corporación, quien con voz firme y cargada de emoción quiso poner en valor la "categoría humana" necesaria para donar los órganos de un ser querido en el instante más amargo del adiós. Una lección de generosidad que convierte el luto en una oportunidad de existencia para otros.

Como es habitual en estas citas que son ya un clásico de nuestra Cuaresma, el Doctor Pérez Bernal ejerció de maestro de ceremonias de la vida. Definió este cirio como una "semilla de amor al prójimo", recordando que cada vez que esta llama brille por las calles de Sevilla, lo hará como homenaje a los trasplantados, a los donantes vivos y a esas familias que, en su dolor, dijeron sí a la vida. El doctor estuvo acompañado por personas trasplantadas de corazón, hígado y riñón, testimonios vivos de que el milagro de la medicina y la fe caminan de la mano.


El mensaje que la cera porta en su alma, “Una Estrella para la Vida”, ha vuelto a ser plasmado por la mano de Alfonso Sanféliz Charro, Diputado de Cultos de la Hermandad, manteniendo viva una tradición estética y espiritual que ya es seña de identidad en el palio de la Valiente.



La bendición corrió a cargo del Director Espiritual, Fray Francisco Javier Rodríguez Sánchez, quien recordó que la donación de órganos, sangre y médula es el regalo más grande que un cristiano puede hacer: dar una segunda oportunidad a quien se encuentra en la sombra de la enfermedad terminal.

No conviene olvidar que la Virgen de la Estrella ostenta el patronazgo de la Asociación de Trasplantados de Corazón, un vínculo que, como señaló el Hermano Mayor, es una forma sublime de ejercer la caridad en pleno siglo XXI.



El broche de oro, el que eriza la piel en la cercanía de la Virgen, llegó a través de la saeta. Ana Pérez Melero, vinculada estrechamente a esta causa por la vivencia personal del trasplante de su esposo, y Javier Montiel, elevaron sus plegarias hechas cante a las plantas de la dolorosa de Triana. Mañana será Domingo de Ramos y, cuando el palio se levante, habrá una luz que brille con más fuerza que ninguna: la de aquellos que se fueron dando vida.

Fotos: Fco Javier Montiel
