El barrio de Pino Montano se rinde ante el Señor de Nazaret y su Madre del Amor
Fco Javier Montiel. Sevilla amaneció con ese cosquilleo en el estómago que solo el Viernes de Dolores sabe provocar. Las puertas de la Parroquia de San Isidro Labrador se abrieron de par en par para que el barrio de Pino Montano se convirtiera, un año más, en el epicentro de todas las miradas. La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Nazaret y María Santísima del Amor puso su cruz de guía en la calle, demostrando que la devoción no entiende de distancias cuando el corazón late al compás de una trabajadera.
El Señor de Nazaret caminó con paso firme y soberano sobre su paso de misterio, pero fue en el palio de la Santísima Virgen del Amor donde la emoción se hizo carne. Entre el tintineo de las bambalinas y el aroma a cera derretida, una luz destacaba sobre el resto en la candelería.
















Una luz que regaló esperanza
Como ya es compromiso inquebrantable de esta corporación, la Virgen del Amor portó el cirio más especial de su altar itinerante. Bajo el lema "Amor y Vida", esta vela ardió en homenaje a los donantes de órganos. Fue la luz de aquellos que, en su último gesto, regalaron futuro a los demás. Un recordatorio mudo pero lleno de fuerza que vinculó la maternidad de María con la generosidad suprema del ser humano.







Los capataces y costaleros llevaron a la Señora con una delicadeza extrema, sabiendo que en ese cirio iba depositada la fe de muchas familias que han encontrado en la donación una segunda oportunidad.









Momentos para el recuerdo
El cortejo de nazarenos, con la elegancia de sus capas blancas y el azul pavo real de sus antifaces, arropó a los titulares en un itinerario que fue un hervidero de fervor popular. Momentos de especial intensidad se vivieron en el saludo a las Hermanas de la Doctrina Cristiana.
Pino Montano no solo celebró el inicio de su Semana Santa, sino que volvió a dar una lección de solidaridad, demostrando que el Amor es, verdaderamente, el único camino para dar Vida.
Fotos: Fco. Javier Montiel
