La Divina Pastora de San Antonio ilumina el camino de la "Esperanza" y la "Vida"
Fco Javier Montiel. El histórico Convento de San Antonio de Padua vivió en la noche de ayer, jueves 7 de mayo, una de esas jornadas donde la devoción se hace carne y la fe se traduce en esperanza tangible. La Hermandad de la Divina Pastora de las Almas, fiel a su compromiso con la vida, celebró el emotivo encendido de los codales "Vida" y "Esperanza", que escoltarán a la Santísima Virgen en su próxima salida procesional.
Este acto, que alcanza ya su decimotercera edición, se ha consolidado como una cita ineludible en el calendario de la corporación de la calle San Vicente. El objetivo no es otro que concienciar sobre la importancia de la donación de órganos, transformando la cera en un mensaje de amor al prójimo.





Testimonios de gratitud y fe
Bajo la mirada dulce de la que es Madre del Buen Pastor, un grupo de trasplantados compartió sus vivencias. Coordinados por el incombustible Dr. José Pérez Bernal, gran impulsor de esta causa en nuestras hermandades, los testimonios emocionaron a los presentes. Cada palabra fue un canto a la segunda oportunidad, un agradecimiento eterno a las familias que, en el momento del dolor, dijeron "sí" a la vida.




Posteriormente, se procedió al encendido de los codales. Fue un momento compartido, donde manos de trasplantados y hermanos se unieron para prender la llama que simboliza la luz de aquellos que ya no están, pero que siguen viviendo en otros.





El broche de musical lo puso el saetero Javier Montiel, quien con su voz quebrada por la emoción, elevó una oración cantada a la Divina Pastora. Sus notas llenaron las naves del convento, sirviendo de plegaria por todos los donantes de órganos y sus familias.


Al finalizar el acto, el Hermano Mayor de la corporación, Enrique Rodríguez, quiso mostrar su compromiso personal y el de toda la hermandad fotografiándose con su tarjeta de donante, animando a todos los sevillanos a seguir este ejemplo de caridad cristiana.
Fotos: Fco Javier Montiel
