La Archicofradía de María Auxiliadora vive una jornada de devoción en el LXXII aniversario de la Coronación Canónica
Arte Sacro. La Basílica de María Auxiliadora ha vivido ayer una jornada de especial intensidad devocional con motivo del anual Besapiés de María Auxiliadora Coronada, celebrado en conmemoración del LXXII aniversario de su Coronación Canónica, acontecimiento histórico que tuvo lugar en 1954 y que continúa ocupando un lugar central en la memoria espiritual de la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad y de cuantos profesan devoción a la Santísima Virgen.

Desde primeras horas del día, la Basílica ha permanecido abierta para acoger el continuo paso de fieles, devotos, antiguos alumnos, familias, miembros de la comunidad educativa y numerosos grupos vinculados a la obra salesiana. Todos ellos han querido acercarse a los pies de María Auxiliadora Coronada para elevar una oración, dar gracias o pedir su protección maternal en una jornada marcada por el recogimiento, la emoción y la cercanía.
El besapiés ha vuelto a convertirse en una expresión viva de la devoción a María Auxiliadora en Sevilla. A lo largo del día han sido cientos las personas que han pasado por el templo, de manera especial, han participado todos los alumnos del colegio, que acudieron por grupos hasta la Basílica, así como residentes de la Residencia Gerón y de la residencia de Salesianos mayores Pedro Ricaldone.

La jornada finalizó con la celebración de la eucaristía conmemorativa, presidida por el director espiritual de la Archicofradía y de la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad, Miguel Canino Zanoletty, sdb. La celebración sirvió para recordar la importancia de la Coronación Canónica de María Auxiliadora, no solo como hito histórico, sino como testimonio de una devoción que sigue viva setenta y dos años después.
Durante la eucaristía, la Archicofradía hizo entrega de una medalla a la Hermandad de la Virgen del Amparo, como muestra de fraternidad, cercanía y reconocimiento en un año especialmente significativo para esta corporación, que coronará canónicamente a su titular. En la eucaristía, Miguel Canino destacó el sentido profundo de esta conmemoración: “Cada aniversario de la Coronación Canónica nos invita a volver la mirada a María Auxiliadora con gratitud, pero también con responsabilidad. Ella no es solo memoria de lo que fuimos, sino presencia viva que sigue acompañando la vida de esta Casa, de sus jóvenes, de las familias y de tantos devotos que acuden a su amparo”.

El director espiritual de la Archicofradía subrayó también el carácter salesiano de esta devoción, tan vinculada a la educación, a la cercanía y al auxilio de quienes más lo necesitan. “María Auxiliadora continúa siendo Madre y Maestra. En Ella encontramos consuelo, guía y fuerza para seguir construyendo una Iglesia cercana, alegre y servicial, al estilo de Don Bosco”, afirmó.
Bendición del azulejo conmemorativo de la Coronación Canónica
A la finalización de la Eucaristía tuvo lugar otro de los momentos más esperados de la jornada: la bendición del azulejo conmemorativo de la Coronación Canónica de María Auxiliadora, colocado frente a la Basílica. La pieza, realizada por el artista Joaquín Soriano, constituye un testimonio artístico y devocional que viene a enriquecer el entorno exterior del templo salesiano y a recordar, de forma permanente, la histórica coronación de la Santísima Virgen.
El azulejo, concebido hace varios años como homenaje a la Coronación Canónica, encuentra ahora su lugar frente a la Basílica, como signo visible de fe, memoria y gratitud.
El presidente de la Archicofradía, Manuel López Luna, expresó la alegría de la corporación por el desarrollo de la jornada y por la colocación de esta pieza conmemorativa. “Para la Archicofradía, este día supone una profunda acción de gracias. Ver pasar durante tantas horas a niños, mayores, familias, antiguos alumnos y devotos confirma que María Auxiliadora sigue muy presente en el corazón de Sevilla y de la Familia Salesiana”, señaló.

Sobre el azulejo bendecido, López Luna quiso destacar su valor simbólico: “No se trata únicamente de una obra artística. Es una señal colocada en la calle, a la vista de todos, que recuerda una historia de amor y devoción a María Auxiliadora. Quien pase ante la Basílica encontrará en él una invitación a mirar a la Virgen y a recordar que su auxilio sigue acompañándonos cada día”.
La Archicofradía de María Auxiliadora Coronada ha agradecido la participación de todos los fieles, grupos, y hermandades que han formado parte de esta jornada conmemorativa. Asimismo, ha querido reconocer la colaboración de la Casa Salesiana de la Santísima Trinidad y de cuantos han contribuido a que el Besapiés y la bendición del azulejo se desarrollaran en un ambiente de oración, solemnidad y fraternidad.
Con esta celebración, la Archicofradía renueva su compromiso de custodiar, promover y transmitir la devoción a María Auxiliadora Coronada, especialmente entre las nuevas generaciones, manteniendo vivo el espíritu salesiano que desde hace décadas identifica a esta Casa y a su Basílica. El LXXII aniversario de la Coronación Canónica se ha convertido así en una jornada de memoria agradecida, de encuentro comunitario y de renovada confianza en la Santísima Virgen, Auxiliadora de los Cristianos.
Fotos: Archicofradía.
