Silencio absoluto para el Señor de Pasión
Francisco Santiago. En Sevilla hay muchas devociones a muchas advocaciones, aunque todo termine en la misma raíz.
Un caso excepcional es el respeto y cariño hacia el Señor de Pasión que, cuando cruzaba de Cuna hacia Orfila, a pasar de la ingente cantidad de personas allí congregadas, al paso del Señor todo se hizo silencio.
Y es que la visión de esta magna obra montañesina, aún más dulcificada sin la corona de espinas y las potencias, hace mucho más liviano el pesar de muchos devotos. A veces incluso más que la propia medicina…

Fotos: Francisco Santiago
