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Hoy, presentación del libro "Los Agustinos en la Religiosidad Sevillana" en la Hermandad de Los Gitanos


 Arte Sacro. El  día 19 de mayo, a las 20:00  horas en el Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias Coronada, tendrá lugar la presentación del libro "Los Agustinos en la Religiosidad Sevillana" de Jesús Manuel Gutiérrez Pérez, O.S.A. Dicho acto será presentado por Mauricio Domínguez-Adame y María Paz Cepedello.

LOS AGUSTINOS EN LA RELIGIOSIDAD SEVILLANA

La editorial Jirones de Azul acaba de publicar el libro titulado Los agustinos en la religiosidad sevillana, del padre agustino Jesús Manuel Gutiérrez Pérez. En él se describe la presencia de los agustinos en la ciudad de Sevilla y su participación en la religiosidad popular.

Los agustinos tuvimos en la ciudad de Sevilla tres casas, desde la segunda mitad del siglo XIII hasta la exclaustración de 1835. Dos pertenecieron a  la Orden de San Agustín (OSA): el convento casa grande de San Agustín, muy próximo a la puerta de Carmona, y el colegio de San Acasio, fundado en 1601 cerca de la Cruz del Campo y trasladado a la famosa calle Sierpes en 1634. La Orden de Agustinos Recoletos (OAR) edificó su residencia entre la puerta del Arenal y la puerta de Triana, bajo la advocación de Nuestra Señora del Pópulo. Los recoletos estuvieron en el Arenal desde 1625 hasta 1835.

A partir de 1835, los agustinos desaparecimos de Sevilla. Desde 1835 hasta 1970, se abre un paréntesis de 135 años de ausencia de esta institución de la capital hispalense. En la segunda mitad del siglo XX se determinó volver y, en 1971, se restauró la Orden de San Agustín. En la actualidad, tenemos una residencia en la barriada de Santa Clara. Nos dedicamos a la educación, en el colegio de San Agustín, y al apostolado parroquial, en la iglesia de Santa Clara.

En el convento de San Agustín se veneraba una magnífica escultura de un crucifijo gótico de mediados del siglo XIV. Por estar en el monasterio de los agustinos era conocido con el nombre de Santo Crucifijo de San Agustín. En el primer tercio del siglo XVI, en torno a este crucificado y a Nuestra Señora de Gracia surgió una hermandad de penitencia. Está considerada como una de las primeras cofradías que comenzaron a hacer estación de penitencia en los días de la semana santa.

Al Santo Crucifijo de San Agustín se acudía para solicitar la ayuda divina en momentos de tribulación. Los cabildos de la ciudad, eclesiástico y secular, recurrieron a esta milagrosa imagen en situaciones de grave necesidad. En 1650, el ayuntamiento de Sevilla hizo voto de ir todos los años el 2 de julio al convento de San Agustín para dar gracias a Dios por haber cesado la peste de 1649, por la intercesión del Cristo de San Agustín.

En la iglesia del colegio de San Acasio tuvo se sede canónica la hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso durante los años 1696 a 1703. En la calle Sierpes se puede contemplar una placa de mármol que recuerda que en el actual edificio del Real Círculo de Labradores recibió el culto y la devoción popular el Señor de Sevilla.

En el convento del Pópulo residió 83 años la hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias (Los Gitanos). Allí permaneció esta corporación desde 1754 hasta 1837. Los cofrades, que estuvieron en contacto con la comunidad de padres agustinos mucho tiempo, asimilaron las peculiaridades típicas de esta institución religiosa. Por eso, la hermandad de Los Gitanos incorporó como uno de sus signos emblemáticos el corazón de la familia agustiniana.










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