El Dulce Nombre de la Salle afronta una restauración histórica junto a su propio autor

Fco Javier Montiel. Hay restauraciones que van más allá de la técnica y se convierten en auténticos actos de amor al patrimonio sacro. La que ahora se anuncia para la imagen de la Madre de Dios del Dulce Nombre de la Salle es una de ellas. No solo por la importancia devocional de la talla, sino por la singularidad del camino elegido para su conservación, que ya ha quedado marcado como un hito en la historia reciente de la restauración artística.
La Asociación de Fieles de Madre de Dios del Dulce Nombre de la Salle ha dado a conocer la conformación definitiva del equipo multidisciplinar que acometerá los trabajos sobre su Santísima Titular. A la intervención se suman la restauradora Sheila Criado y, en un hecho absolutamente excepcional, el propio autor de la imagen, el escultor e imaginero Miguel Bejarano Moreno.

Foto: Restauradora Sheila Criado

Foto: Imaginero Miguel Bejarano Moreno
La colaboración directa entre restaurador y autor es algo prácticamente inédito en el ámbito de la restauración sacra. Una unión que rompe viejos esquemas y que habla de confianza, respeto mutuo y un profundo amor al arte. Ambos profesionales trabajarán codo con codo, compartiendo conocimientos y sensibilidad, con un objetivo claro: preservar la huella original del autor sin modificar un solo rasgo de la imagen.
Este acuerdo supone una alianza innovadora que pone en valor dos miradas complementarias. Por un lado, la del restaurador que cuida y sana. Por otro, la del creador que conoce cada gesto, cada volumen y cada intención con la que fue concebida la Virgen. Juntas, ambas visiones garantizan un seguimiento exhaustivo de la imagen y una intervención respetuosa y plenamente fiel a su origen.
La asociación no oculta su satisfacción por este paso tan significativo y aguarda con ilusión los frutos de unos trabajos que ya han comenzado con rigor y delicadeza. La imagen ha sido sometida a un completo estudio previo mediante radiografías y pruebas TAC realizadas en los centros radiológicos de la Resolana, donde el conjunto ha sido tratado con especial cuidado y respeto.
Tras esta fase de análisis, la restauración continuará con un tratamiento de anoxia y las actuaciones necesarias para sanear los desgastes propios del paso del tiempo, coincidiendo además con los treinta años de vida de la imagen. Tres décadas de devoción que ahora se ven acompañadas por una intervención que no solo conserva madera y policromía, sino también fe, memoria y emoción compartida.
Noticia relacionada:
Sheila Criado acogerá en su taller a la Virgen del Dulce Nombre para su conservación y restauración
Foto Dulce nombre de la Salle: Fco Javier Montiel
