Besapié al Santísimo Cristo del Amor, una llamada al corazón
Fco Javier Montiel. Ante el altar encendido y el terciopelo rojo que enmarca la escena, el Santísimo Cristo del Amor se ofrece a la mirada y al beso humilde de sus fieles. La imagen, elevada en la serenidad solemne del templo, concentra en su anatomía herida toda la verdad del Amor que no se reserva nada. A sus pies, la plegaria callada se hace flor morada y promesa íntima, mientras la Virgen y el discípulo amado acompañan el misterio con la elocuencia del silencio.
El besapié no es solo un gesto devocional, es una confesión pública de fe y gratitud. Al inclinarse, el cofrade deposita en esas plantas benditas sus cargas, sus anhelos y sus heridas, reconociendo que en la Cruz no hay derrota sino entrega. Cada beso es un acto de confianza, una súplica que se transforma en esperanza al contemplar el rostro sereno del Crucificado, que sigue amando hasta el extremo.






En este tiempo de gracia, la Hermandad del Amor vuelve a recordar que la caridad nace de la contemplación. Mirar al Cristo del Amor es aprender a vivir desde la donación, a convertir la vida cotidiana en servicio y misericordia. Que este encuentro íntimo ante su sagrada imagen renueve a Sevilla en el compromiso de amar más y mejor, siguiendo la senda luminosa que brota de la Cruz.










Fotos: Fco Javier Montiel
