Devoción y silencio ante la Virgen de la Hiniesta en el Septenario de Santa Isabel
Fco Javier Montiel. La devoción a la Santísima Virgen de la Hiniesta vive estos días uno de sus cultos más hondos y esperados. La Iglesia conventual de Santa Isabel acoge el tradicional Septenario que la hermandad dedica a su Dolorosa, una cita marcada por la oración sosegada, la predicación y la cercanía filial a María.
La corporación de San Julián, la Hermandad de la Hiniesta, consagra cada año siete jornadas de culto a su Amantísima Titular, María Santísima de la Hiniesta Dolorosa, en un ejercicio de piedad que hunde sus raíces en la tradición de la Iglesia. El septenario, fórmula devocional extendida en Sevilla y en otras ciudades andaluzas, invita a meditar durante siete días los dolores y la esperanza de la Virgen, preparando el corazón de los fieles para el tiempo de Cuaresma.
Un altar de cultos de gran riqueza simbólica
El presbiterio de la Iglesia conventual de Santa Isabel se presenta presidido por un imponente retablo barroco, marco excepcional para de los cultos de la hermandad debido al cierre de San Julián. Ante él, la Santísima Virgen se alza sobre una cuidada peana, vestida de hebrea con saya burdeos y manto azul, tocada con encajes y orfebrería que subrayan la sobriedad y el equilibrio del conjunto.



El aparato de cultos, de marcada verticalidad, se compone de una profusión de candelería en distintos planos que envuelve la imagen con una luz cálida y constante. Centros de flores blancas, distribuidos de manera simétrica, aportan pureza y armonía al conjunto. La plata de los candelabros y del frontal de altar dialoga con los dorados del retablo, creando una estampa que invita al recogimiento.

En el primer plano del presbiterio, el altar expositivo y los detalles de encaje refuerzan el carácter solemne del septenario. Todo responde a un lenguaje clásico, reconocible para el cofrade sevillano, donde la estética está al servicio de la oración.


A ambos lados del aparato de cultos se encuentran el Stmo Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Hiniesta Gloriosa.
Santa Isabel, sede de culto y recogimiento
La Iglesia conventual de Santa Isabel, vinculada históricamente a la vida religiosa de la ciudad, se convierte durante estos días en espacio de encuentro para hermanos y devotos. El silencio del templo, apenas roto por la predicación y el rezo, favorece la contemplación de la Virgen en su advocación de la Hiniesta, tan arraigada en el barrio de San Julián.




La Hermandad de la Hiniesta, que realiza su estación de penitencia cada Domingo de Ramos desde la parroquia de San Julián, lo hará este año desde la cercana iglesia de Santa Marina.

El septenario constituye, junto al besamanos y la función principal de instituto, uno de los momentos centrales de su vida interna.
Siete días junto a María
El septenario no es solo una sucesión de cultos. Es una invitación a detener el paso, a escuchar la Palabra y a mirar a María como Madre y modelo de fidelidad. La Santísima Virgen de la Hiniesta, presentada con la serenidad que caracteriza su iconografía, se ofrece a la oración confiada de Sevilla.







Mañana continuará este tiempo de gracia en Santa Isabel, donde la hermandad convoca a sus hermanos y a todos los fieles a participar en la Eucaristía y en el rezo del ejercicio propio del septenario. Siete días para aprender de María, siete jornadas para volver la mirada a la Hiniesta y renovar la fe a sus plantas.
Fotos: Fco Javier Montiel
