Huguet Pretel pinta "Cristo Luz de los Desamparados", memoria viva de la caridad del Santo Ángel
Fco Javier Montiel. El próximo 28 de marzo, Sábado de Pasión, el convento del Santo Ángel volverá a abrir su corazón a Sevilla con la salida procesional del Cristo de los Desamparados. Y lo hará acompañado por un cartel que no es solo anuncio, sino testimonio de fe.
El pintor Huguet Pretel ha concebido una obra vibrante y luminosa bajo el título Cristo Luz de los Desamparados. Una pintura original que recoge la historia entrañable del llamado Cristo de la Sopa, esa imagen que ha consolado a generaciones enteras y que sigue siendo faro de los más pobres.
En el centro de la composición se alza el Crucificado, obra sublime de Juan Martínez Montañés, el gran maestro del barroco andaluz. Pero el cartel va más allá de la representación devocional. Huguet Pretel ha querido plasmar el momento en que el escultor entrega la imagen sin cobrar un solo maravedí, destinada a presidir la Sopa de los Pobres. Es el arte puesto al servicio de la caridad. Es la belleza arrodillada ante la necesidad humana.


El colorido, intenso y llamativo, envuelve la escena en una atmósfera de esperanza. No es un cartel sombrío. Es una proclamación de luz. El Cristo aparece como símbolo de amor que se dona. La cruz se convierte así en mesa compartida, en pan repartido, en consuelo para los olvidados.


El propio Huguet Pretel ha recordado estos días cómo, siendo niño en los años cincuenta, acudía a visitar al Cristo de Montañés. Aquellas visitas dejaron huella. Junto a un grupo de jóvenes soñaron incluso con formar una cofradía en torno a la sagrada imagen. Era la fuerza silenciosa del Crucificado, capaz de encender vocaciones y compromisos.

Esa memoria personal late ahora en cada trazo del cartel. No es una obra fría ni distante. Es un diálogo entre el artista adulto y el niño que rezaba ante el altar. Es gratitud hecha pintura.
La obra se suma así a la galería de pintores que han plasmado al maravilloso Crucificado de Montañés a lo largo de los siglos. Cada generación ha querido acercarse a su misterio. Cada mirada descubre algo nuevo en su anatomía serena, en la inclinación de su cabeza, en la dignidad de su entrega.

El Cristo de los Desamparados volverá a recorrer las calles en este Sábado de Pasión. Pero antes de que su paso cruce el dintel del templo, ya ha salido al encuentro de la ciudad a través de este cartel. Una imagen que invita a contemplar, a agradecer y a comprometerse.
Porque el Cristo de la Sopa no es solo recuerdo del pasado. Es llamada presente. Allí donde hay un pobre, allí sigue brillando su luz.
Fotos: Fco Javier Montiel
