«En cada Lágrima una Vida», la oración de Sevilla por la donación de órganos
Fco Javier Montiel. La tarde del jueves 20 de marzo, la iglesia de Santa Catalina se recogió en silencio emocionado cuando la Hermandad de la Exaltación celebró el encendido simbólico del cirio “En cada Lágrima una Vida”, dedicado a los donantes de órganos y a los trasplantados de médula ósea, que alumbró a la Virgen de las Lágrimas en su paso de palio en la jornada del Jueves Santo. Este gesto, ya arraigado en la corporación del Jueves Santo, volvió a presentarse como un auténtico acto de fe agradecida y de compromiso cristiano con la vida.
El acto tuvo lugar por la tarde, cuando el templo de Santa Catalina se convirtió en un pequeño cenáculo donde se unieron la devoción a la Virgen de las Lágrimas y el testimonio valiente de quienes habían conocido la enfermedad y el don inmenso de un trasplante. Bajo la atenta mirada de la dolorosa, el lema “En cada Lágrima una Vida” quedó grabado en la cera como una súplica continua por todos los donantes de órganos, por sus familias y por los enfermos que aguardan la esperanza de un trasplante.


El hermano mayor, Pedro Avendaño, tomó la palabra para presentar el cirio y recordar la implicación de la Hermandad de la Exaltación con la donación de órganos y tejidos, camino que la corporación viene recorriendo desde hace años de la mano de asociaciones de trasplantados y de profesionales sanitarios. En su intervención, subrayó que no se trataba de un simple símbolo, sino de una llamada perseverante a la solidaridad cristiana que convierte la muerte en vida, enlazando el misterio de la Cruz del Santísimo Cristo de la Exaltación con el regalo silencioso de tantos donantes.
Este año, la Hermandad quiso poner nombre, rostro y sonrisa a esa esperanza, invitando a participar de forma muy especial a la pequeña Victoria Esperanza, una niña que ha recibido un trasplante de médula ósea el pasado 18 de diciembre, tras afrontar una dura lucha contra la leucemia. Su historia, conocida por muchos sevillanos gracias a las campañas de búsqueda de donante que se difundieron en los últimos meses, se convirtió en la mejor catequesis viva sobre lo que significa donar vida.
El doctor José Pérez Bernal, referente incansable en Sevilla en la promoción de la donación de órganos y antiguo responsable de la Unidad de Trasplantes del Hospital Virgen del Rocío, se dirigió con sencillez a la pequeña, explicándole el valor inmenso del gesto de quienes hicieron posible su trasplante. A continuación fue presentando a los donantes y trasplantados que asistieron al acto, poniendo palabras de gratitud y testimonio a cada historia, como si fueran cuentas de un mismo rosario de vidas salvadas.


Llegó entonces el momento central de la tarde: el encendido del cirio. La niña Victoria Esperanza, con esa serenidad desarmante que solo tienen los que han mirado de cerca la enfermedad, prendió la mecha del cirio “En cada Lágrima una Vida” ante la Virgen de las Lágrimas, en medio de un silencio solo roto por alguna lágrima contenida. En ese instante, la emoción recorrió el templo, porque aquella pequeña llama hablaba de lucha, de curación, de agradecimiento y de una fe que reconocía la mano de Dios a través de la generosidad de los donantes.


Acto seguido, el cirio fue llevado a la candelería del paso de palio de la Virgen de las Lágrimas, donde quedó colocado entre la cera que en la noche del Jueves Santo alumbrará el palio por las calles de Sevilla. Para encenderlo en la candelería, subió al paso la propia Victoria Esperanza, que no apartó su mirada de la Virgen, como quien busca refugio en una Madre que nunca abandona.


La luz de este cirio se presenta expresamente como un homenaje a la solidaridad humana, una luz que alumbrará el rostro de la Virgen, pero que quiere llegar aún más lejos, a los corazones de los sevillanos, para seguir despertando conciencias sobre la necesidad de la donación de órganos, sangre y médula. Desde la candelería de la Virgen de las Lágrimas, esa llama recordará que los trasplantes solo son posibles gracias a la entrega generosa de muchas personas y familias que, en su propio dolor, supieron decir sí a la vida.
La Hermandad definió este cirio como una auténtica “Semilla de Amor al prójimo”, una expresión que ya se ha hecho habitual en la corporación y que recoge la vocación evangelizadora de este gesto en plena Semana Santa. Durante todo el recorrido procesional, el cirio recordará visualmente a los donantes, a los trasplantados y a quienes esperan una oportunidad, predicando sin palabras lo hermoso que es regalar vida mediante la donación de médula, órganos y sangre.



Al finalizar el acto, la oración se hizo saeta. El saetero Javier Montiel elevó su plegaria cantada a la Virgen de las Lágrimas, pidiendo por los trasplantados y por quienes recibieron órganos que les devolvieron la vida, así como por esos “ángeles” que marcharon al cielo regalando esperanza a otros. En el silencio posterior a la saeta quedó flotando la certeza de que cada donación es una forma muy concreta de vivir el Evangelio de la caridad.

Como broche final, todos los participantes en el acto posaron ante la Virgen de las Lágrimas: la Hermandad de la Exaltación, el doctor Pérez Bernal, donantes, trasplantados, familiares y la pequeña Victoria Esperanza, que se acercó una vez más al rostro de la Virgen con la mirada agradecida de quien ya sabe lo que significa recibir una segunda oportunidad. Una estampa que quedó grabada en la memoria de los presentes como una auténtica catequesis de vida, de fe compartida y de esperanza sembrada en cada lágrima.
Fotos: Fco. Javier Montiel.
