La Hiniesta presenta la restauración completa de los ángeles del paso del Cristo de la Buena Muerte
Arte Sacro. La Hermandad de la Hiniesta ha culminado la restauración integral del programa iconográfico escultórico que enmarca el canasto del paso del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Se trata de los cuatro Ángeles Mancebos tallados por Rafael Barbero Medina en 1973, pequeñas joyas del neobarroco andaluz que vuelven a ofrecer su auténtica lectura devocional después de un profundo y meticuloso proceso de intervención.

Las obras, talladas en madera de naranjo y con unas dimensiones aproximadas de 32 por 22 por 20 centímetros, ocupan desde su creación las cuatro esquinas del paso del Crucificado. Su presencia, siempre silenciosa pero profundamente simbólica, acompaña a Sevilla cada Semana Santa en el solemne Domingo de Ramos de la corporación azul y plata.


La Hermandad inició en 2018 un completo reconocimiento técnico de las piezas, que ha ido derivando en un proyecto riguroso ejecutado finalmente entre 2025 y 2026. El trabajo ha sido dirigido por los restauradores Antonio Díaz Arnido y Manuel A. Ruiz-Berdejo Cansino, licenciados en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla y especialistas en Conservación y Restauración de obras de arte, con la colaboración de Adrián Hidalgo en los trabajos auxiliares.


La intervención comenzó con la recepción de las esculturas en el estudio y la documentación gráfica exhaustiva de su estado. Las piezas presentaban repintes generalizados que alteraban la lectura original del autor y zonas debilitadas en el soporte. Tras los preceptivos test de solubilidad y catas de limpieza, se procedió a la consolidación de la madera, la eliminación controlada de repintes y la limpieza química y mecánica de las superficies.

El equipo llevó a cabo una restitución volumétrica en las zonas donde el soporte había desaparecido, seguida del estucado de las lagunas y un asentado de color mediante barniz base. La reintegración cromática devolvió el equilibrio estético a los ángeles, culminando con la protección final y el ajuste de brillos para garantizar una lectura homogénea bajo la iluminación procesional.


Uno de los avances más destacables ha sido la sustitución del antiguo sistema de anclaje por uno nuevo, reversible y ejecutado en acero inoxidable, una solución contemporánea que mejora la seguridad y preservación futura de las esculturas sin afectar a su integridad histórica.
Tras finalizar el proceso, las obras regresaron a la Casa de Hermandad, donde fueron nuevamente instaladas en el paso del Cristo de la Buena Muerte utilizando el renovado sistema de fijación.
Fotos: Hermandad.
