Dolores y Desamparo y Abandono salieron bajo el fervor de todo el Cerro del Águila
Daniel García Acevedo. Los Martes Santo, desde hace 20 años, en el barrio del Cerro del Águila son días grandes. Es la fiesta nacional. Se cierran comercios para que todo el mundo pueda participar o disfrutar de la salida procesional de la hermandad del barrio. Por las calles en las que transita la hermandad antes de salir a Ramón y Cajal, no cabe un alfiler. Pero donde más gente se congrega y desde muy temprana hora es en la salida.
A las 11,45 horas se abrieron las puertas de la parroquia de los Dolores y los vecinos del barrio empezaron a aplaudir porque sabían que las emociones durante la próxima hora iban a ser fuertes.
La banda de Cruz de Guía, que había llegado minutos antes, tiene el detalle de entregar dos ramos, uno para cada paso, que son entregados por dos niños uniformados. Esta banda es la de Ntro. P. Jesús de la Salud que aunque tenga el nombre del nazareno del Cerro, no esta vinculada con la hermandad.
Los nazarenos del primero de los pasos, y todos en general, han tenido que hacerse túnicas y antifaces nuevos debido a la gran cantidad de agua que les cayó el año pasado. Pero al encontrarse más lejos, los primeros fueron los más perjudicados.
Mientras el paso de misterio era colocado en la puerta de la iglesia terminaban de salir la presidencia y los acólitos. La levantá que puso al Señor del Desamparo y Abandono en la calle la realizó José María Ruiz Romero, hermano mayor del Cachorro. Según les dijo Paco Reguera a sus costaleros, esta hermandad donó la pila bautismal de la parroquia de los Dolores. El paso se puso en la calle a las 12,10 horas con gran entusiasmo por parte de todos los vecinos y devotos de Señor. Este año el crucificado iba estrenando una Cruz nueva realizada por Fco. J. Verdugo y Enrique Lobo que se encontraban ambos viendo la salida desde el atrio de la parroquia sensiblemente emocionados. También se estrenaban la restauración y nuevo barnizado de los candelabros del paso, realizada también por Enrique Lobo. La banda de cornetas y tambores Ntra. Sra. del Sol interpretó dos composiciones del repertorio clásico mientras, el paso de una sola chicotá se quedaba en la intersección con la calle Afán de Rivera. Desde un balcón que hay frente a la parroquia, la saetera Isabel Navarro le cantaba una saeta, mientras era izada la cruz que hay que bajar para la salida. Al levantarse el paso nuevamente las palmas pusieron la despedida hasta que por la noche regrese al barrio el Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono.


Los nazarenos del paso de palio se precipitaban por la puerta cuando observamos al nazareno de la Humildad contemplando impasivo la escena. No sabemos si lo veremos procesionar algún día aunque cada vez son más los fieles que se acercan a rezarle durante todo el año.
Juan Antonio Guillén, al que nos agrada enormemente verle de nuevo al frente de la cuadrilla de costaleros de su Virgen de los Dolores, mandaba el paso hacía la puerta y por ella salía la presidencia con el hermano mayor al frente y el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que no se pierde ningún año la salida del Cerro. En el atrio, esperando a la Señora, gente tan distinguida del barrio como el escultor Juan Manuel Miñarro o Salvador Távora. A las 12,50 horas salió la Virgen de los Dolores bajo una fuerte ovación de todo el barrio, a los sones de los himnos de Andalucía y el de España. Tras estas interpretaciones la primera marcha en tocar la banda de música Ntra. Sra. de las Nieves de Olivares fue “Coronación” de Manuel Marvizón, que también estaba presente, y que realizara para la coronación canónica de la Virgen de los Dolores. Desde un balcón se le iban lanzando pétalos de distintos colores a la Virgen hasta llegar a la calle Afán de Rivera. Después de una nueva levantá la Virgen se gira hacía la parte del Cerro a la que le dará la espalda para abandonarlo con dirección a la Catedral. En esos momentos la emoción que, a duras penas, se había contenido, rebosa en los ojos de todo el mundo. Aquí lloran de alegría desde las señoras más mayores y que han visto a la hermandad cuando era de gloria, hasta los costaleros de reserva. Desde los auxiliares de la hermandad hasta las personas que por primera vez vienen a ver esta salida. A los sones de “Pasan los Campanilleros” y ya con el paso de frente en Afán de Rivera se sueltan unas palomas que hacen, de nuevo, que las palmas echen humo.
La Virgen se pierde ya por el barrio antes de salir a la avenida de Hytasa y solo se ve un mar de cabezas de vecinos que no quieren perderse la despedida del barrio de su Virgen de los Dolores.



Fotos: Antonio Sánchez Carrasco.
