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La Caridad en nuestras Hermandades y Cofradías. Pablo Velázquez Navarrete


Son tiempos difíciles para Andalucía, con la crisis económica golpeando fuerte a todos los sectores de nuestra sociedad. Están siendo años muy duros, aunque sin duda mucho más para personas que, si en plena bonanza ya lo pasaban mal, a estas alturas sufren sin apenas esperanza de salir algún día a flote.

Así, sin ir más lejos, en nuestra Archidiócesis hay miles de ancianos sin recursos siendo desahuciados, familias con todos sus miembros en paro que no pueden proveerse ni de lo más básico, discapacitados a quienes se les han quitado las escasas ayudas que percibían para subsistir con dignidad, indigentes que duermen en la calle sin asistencia ninguna, niños que comienzan a sufrir malnutrición... vecinos nuestros que en general ven como su modo de vida se ha hundido sin remisión y se encuentran ahogados por la necesidad, y además, muchas veces, solos.

Son  también tiempos convulsos en que la crisis exaspera a muchos. Y en que políticos irresponsables surgen aquí y allá utilizando su desesperación para atacar, a modo de cortina de humo que oculte sus propios errores, ciertas instituciones a las que se señala como únicos culpables de la mala situación, o que en sus términos viven anclados en privilegios anacrónicos. Por supuesto, la Iglesia es otra vez centro de esas críticas feroces.

Estos días, sin ir más lejos, un partido político ha propuesto “acabar con el privilegio decimonónico” que supone la exención del pago del impuesto de bienes inmuebles (IBI) de los locales de la Iglesia católica, exención que por cierto aplica también a otros muchos inmuebles propiedad de fundaciones, sindicatos o partidos políticos. Con el debate del IBI se retoma el discurso recurrente de que la Iglesia vive del dinero público, y  que resta recursos al gasto social público (estatal, autonómico o municipal) para invertirlo en su propio patrimonio, en boato y  en el mantenimiento de su propia estructura. No solo se refieren al sostenimiento del clero, también se dirigen contra Cáritas y con ello a la labor de tantas organizaciones asistenciales católicas que se dejan la piel por ayudar al prójimo en un entorno cada día más hostil. En este contexto, pueden imaginarse que las Hermandades y Cofradías, con sus peculiaridades de siglos, no quedan al margen: en esa visión forzadamente simplista e interesada de las cosas los cristianos-cofrades supuestamente viven –vivimos- de espaldas al mundo y a los que sufren, malgastando ingentes cantidades de recursos en plata y oro y mantos y ebanistería para salir a lucirse una sola tarde al año (¡y eso si es que no llueve!).

Por todo ello, y aun teniendo muy claro que la práctica de la Caridad por los cristianos no está encaminada en absoluto a su reconocimiento público,  creo que es el momento de que al menos nosotros seamos conscientes de la inmensa labor desinteresada –y tan generalizada- de la Iglesia Católica en medio de la sociedad española, andaluza y sevillana. De sus instituciones, de sus ONGs, de sus sacerdotes, monjas, frailes o monjes, y también de muchísimos cristianos seglares con su trabajo voluntario desinteresado en cada barrio. Y es que la labor asistencial de la Iglesia sevillana es intensa y de naturaleza muy variada. La  Iglesia acompaña cada día a miles de  necesitados en su pobreza y en su tristeza. Así debe ser, desde luego.  Como fieles de esta Iglesia Católica tenemos que ser conscientes de esa labor social desinteresada, y apoyarla con nuestro esfuerzo económico o como voluntarios.

El caso de las Hermandades y de las Cofradías sevillanas no difiere de lo que ya hemos comentado. A la prensa siempre le interesa más dar a conocer el encargo de un nuevo manto o la donación de un broche que los proyectos sociales de las corporaciones. Seamos autocríticos: también nos ocurre esto a los propios cofrades. En ocasiones las polémicas de café o los cotilleos de este mundillo tan particular opacan otras realidades mucho más importantes. El resultado es que es frecuente que la práctica de la Caridad en nuestras Hermandades, normalmente callada y discreta, sea muy desconocida por todos. E insisto, no es mi intención dar reconocimiento público a nadie, ni dar por justificados errores que hay que corregir. Pero eso no puede ser óbice para que de una vez valoremos como comunidad lo que sí se hace bien en nuestro seno.

Los fines de una Hermandad son el culto (interno y externo) y la práctica de la Caridad. Así que aunque deba quedar claro que las Hermandades no son ONGs, ni su único fin es la asistencia al necesitado, esta faceta de su actividad es –y debe por supuesto serlo- fundamental . Sin esa labor social, sin ese ejercicio de la Caridad , serían asociaciones vacías de gran parte de su contenido. En verdad las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis dedican muchos de sus recursos al mantenimiento de economatos, de comedores sociales, de casas de acogida, de centros de reinserción de presos o drogodependientes, de proyectos en barrios marginales. Colaboran con Cáritas, Manos Unidas y otras ONGs en sus centros y proyectos en Sevilla y el mundo. Sus Bolsas de Caridad pagan muchos alquileres de feligreses sin recursos, facturas de la luz, del agua: no solo a hermanos de la propia corporación, sino a vecinos de cualquier origen o credo. Las Hermandades y Cofradías sevillanas promocionan con ahínco la donación de sangre y de órganos, tan necesarias. Y su colaboración no se reduce sólo a donativos económicos, también son muchos de sus miembros los que dedican su tiempo libre a trabajar por el necesitado en infinidad de iniciativas sociales. Y los fieles de la Iglesia de Sevilla deben saber todo esto. Hay una gran labor social detrás de las Hermandades y Cofradías sevillanas, complementario a su trabajo catequético. Las propias Hermandades y Cofradías son cada vez más conscientes de su responsabilidad, como parte viva y dinámica de la Iglesia de Sevilla, en hacer una sociedad más justa para todos a la luz del Evangelio. 

Sin duda alguna, y con la ayuda de Dios, los cristianos-cofrades seguirán trabajando por sus hermanos necesitados.

*Más información sobre algunos ejemplos de la labor social desarrollada por las HH. Y CC. de la Archidiócesis, consulta este enlace:

               http://www.formacioncofrade.org/Accion-Social/index.php









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