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Una Basílica para Triana: Significado y requisitos. Jesús Luengo Mena


 Ante la noticia de la declaración del templo del Cachorro como basílica menor, vamos en este artículo a glosar brevemente la historia y características de las basílicas.

El término basílica deriva del griego basiliké que significa regia o real, y viene a ser una elipsis de la expresión basiliké oiría, que quiere decir "casa real". Una basílica era un suntuoso edificio público que en la Grecia antigua solía destinarse al tribunal.

Basílica romana: En Roma, capital del Imperio, apareció la basílica hacia el año II antes de Cristo. Era un edificio dedicado a la transacción comercial o para la administración de justicia. Muchas veces en la basílica deliberaban los ciudadanos sobre asuntos importantes de la urbe. Arquitectónicamente, se trató siempre de una gran sala rectangular, compuesta por una, tres o cinco naves; la central siempre más ancha y alta y soportada por hilera de columnas que la separaban de las laterales. En la diferencia de altura siempre se aprovecha para abrir ventanas de iluminación en los muros más elevados. En uno de los extremos de la nave principal existía siempre un ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que el ingreso se efectuaba por el extremo opuesto, donde estaba el pórtico con su nártex.

Basílica cristiana: Tras el edicto de Milán, promulgado por Constantino en el año 313, el Imperio deja de perseguir a los cristianos. A partir de entonces el modelo basilical romano se utiliza para la construcción de los nuevos templos cristianos, e incluso muchas de las antiguas basílicas romanas se convierten en templos cristianos. También palacios, tal es el ejemplo del palacio de Letrán, que pasa a ser la catedral de Roma. Existió en estos primeros siglos del cristianismo la costumbre de que los nobles convertidos al cristianismo donasen su palacio para el culto cristiano. En el ábside se colocaba el altar y alrededor de él se disponían los oficiantes del culto. En el presbiterio se sitúan los sacerdotes y en la nave o naves, los fieles que asisten al culto cristiano. Posteriormente se adoptaron otras formas, tales como la planta de cruz latina o de cruz griega, que fueron generalizando la construcción basilical sin que desaparezca la forma antigua. Así pues la basílica pasó a ser un tipo peculiar de templo cristiano, y en este sentido se utiliza hoy tanto desde el punto de vista arquitectónico como religioso, para designar a un templo de gran importancia.

Basílica litúrgica: Pero más allá de su trazado arquitectónico, una iglesia se transforma en basílica por decisión pontificia. De esta forma son basílicas aquellas iglesias que por aspectos de cierto relieve, son reconocidas y designadas por privilegio papal. Se distinguen dos tipos de basílicas: "mayores" y "menores".

Son basílicas mayores o patriarcales las cuatro que en Roma están designadas para ganar la indulgencia del Año Jubilar, y a las que se ingresa por la Puerta Santa que cada una de ellas  posee. Estas basílicas mayores son: San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros. Todas tienen altar papal y están muy especialmente unidas a él.

Son basílicas menores todas las demás, repartidas por el mundo, y que son reconocidas o designadas como tales por decisión pontificia. De esta manera la Santa Sede le está otorgando a dicho templo un honor especialísimo que debe enorgullecer y comprometer a la comunidad que se reúne en esa iglesia.

Los requisitos: Para que un templo pueda alcanzar el título basilical, debe reunir tres requisitos.

* debe ser un templo de cierta importancia arquitecónica,  levantado con un perfil destacado.

* dicho templo debe ser foco espiritual de una comunidad que es santuario para la multitud de devotos que acuden a él. La devoción a la imagen allí venerada debe traspasar los límites de su propio entorno y hacerse universal.

* que dicho templo dé culto continuo al Señor, a la Virgen y al Santo venerado en él.

Lo anterior implica que debe tener clero suficiente a disposición del culto y de la administración de los sacramentos, un número de misas adecuado y estar abierto en un horario amplio. La basílica se obliga a celebrar las fiestas de la Cátedra del Apóstol San Pedro (22 de febrero), de San Pedro y San Pablo (29 de junio), y el aniversario de la exaltación del Sumo Pontífice. El cuidado exquisito de la liturgia debe ser una de las cualidades que las basílicas deben tener.

Las insignias: Para manifestar externamente su condición basilical, la Santa Sede concede tres insignias a las basílicas:

1) La umbella basilical: Es una sombrilla a dos colores, rojo y amarillo, colores heredados del Senado Romano, y que fueron como insignia del gobierno papal. Está hecha de seda o damasco con doce franjas alternando ambos colores; de cada una pende un colgante del otro color, todo orlado en amarillo. La umbela se remata por un globo con una cruz, ambos de metal dorado, todo montado en una pértiga. Se ubica en un lateral del presbiterio, generalmente abierta en días de indulgencia o de grandes fiestas. También se la llama canopeo.

2) El tintinábulo: Es un marco grande y dorado, con la imagen del patrono de la basílica en el centro, colocada en un asta elevada y coronada a su vez por una pequeña umbella bicolor. Posee una campanilla que tintinea (de ahí el nombre), y que suele tocarse para llamar a la gente cuando el Papa se aproxima (si se diera el caso) o en grandes solemnidades litúrgicas. Debe estar ubicado en el lateral opuesto del presbiterio.

3) El escudo de armas: Una basílica, al igual que el obispo y la diócesis,  posee un escudo de armas. Suele colocarse el escudo de armas y las insignias papales juntos, para destacar la vinculación que la basílica posee con la Santa Sede. Se pueden pintar al fresco en la bóveda de la nave central, y en puertas de ingreso al templo.

En la actualidad en Sevilla tienen la categoría de basílicas menores las del Gran Poder,  Macarena y María Auxiliadora, a las que se ahora se suma la del Cristo de la Expiración. Hay que añadir que la iglesia catedral sigue teniendo la prioridad en la diócesis.

En definitiva, es un hito histórico para Triana, que nunca ha tenido en sus límites una basílica, y una mayor responsabilidad para la hermandad, que se compromete a tener abierta al culto la basílica en una franja horario amplia, con más culto.

Foto: Juan Alberto García Acevedo.










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