Luz de Esperanza en San Roque: un cirio por la vida
Fco Javier Montiel. El pasado lunes 23 de marzo, la sede de la hermandad de San Roque vivió un acto de profunda carga espiritual y humana. Ante la sagrada imagen de la Virgen de Gracia y Esperanza, se llevó a cabo el fundido y encendido simbólico del cirio que, bajo el lema “Luz de Esperanza”, alumbrará la candelería del paso el próximo Domingo de Ramos.
El gesto, sencillo en su forma pero inmenso en su significado, se convirtió en un homenaje vivo a los donantes de órganos. Una luz que no solo iluminará el caminar de la Virgen por las calles, sino también la conciencia de quienes contemplen su paso, recordando que la vida puede brotar incluso en medio del dolor.
El acto contó con la presencia del doctor José Pérez Bernal, acompañado por un grupo muy especial de personas: donantes en vida y receptores de órganos que hoy pueden llevar una vida plena gracias a la generosidad de tantos héroes anónimos. Junto a ellos, el hermano mayor de la corporación, Rafael Durán, compartió este momento que une fe y compromiso social.


Durante su intervención, el doctor Pérez Bernal recordó una verdad que tocó el corazón de todos los presentes: en los trasplantes, una muerte puede transformarse en vida. Todo depende del amor al prójimo y de la generosidad de una familia que, aun rota por el dolor, es capaz de ofrecer esperanza a otros.


El momento central llegó con el encendido del cirio. Águeda, trasplantada de corazón por segunda vez debido a una enfermedad congénita, y Macarena Benítez, hermana de la corporación e hija de un donante que regaló vida al partir, fueron las encargadas de fundir y encender esta luz. Sus manos, marcadas por la historia y la fe, dieron vida a un símbolo que acompañará a la Virgen en su estación de penitencia.




Este cirio permanecerá en la candelería como un recordatorio constante de la belleza de la donación de órganos. Una llamada silenciosa, pero firme, a la solidaridad y a la esperanza de quienes aguardan un trasplante.



El acto concluyó con un momento de oración cantada. Los saeteros Ana Pérez y Javier Montiel elevaron sus voces en acción de gracias por los órganos recibidos y por quienes, partiendo al cielo, se convirtieron en ángeles de vida para otros.

Así, la hermandad de San Roque vuelve a tender puentes entre la fe y la realidad, mostrando que la caridad no es solo palabra, sino luz que se enciende para los demás.
Fotos: Fco Javier Montiel
