"Luz de Vida" y "Amparo de Vida". Cirios por los Donantes de Órganos y por la Vida en la Hermandad de La Misión
Fco Javier Montiel. En la capilla de la Hermandad de la Misión se ha vivido un acto sencillo y profundamente significativo, donde la fe se ha hecho luz visible a través de dos cirios votivos que ya alumbrarán al Santo Cristo el próximo Viernes de Dolores. Bajo los lemas “Luz de Vida” y “Amparo de Vida”, la corporación ha querido elevar una oración concreta por la donación de órganos y por la defensa de la vida desde su concepción.


El primero de los codales, “Luz de Vida”, ha sido fundido como homenaje a los donantes de órganos, a los trasplantados y a las familias que, en medio del dolor, eligieron el camino del amor. Este cirio, colocado al alcance de la mano del Cristo de la Misión, quiere ser semilla de fraternidad y signo de esperanza. No en vano, como recordó el doctor Pérez Bernal, la donación de órganos es “un gesto precioso de alto valor cristiano”, en palabras de Monseñor Juan José Asenjo, quien durante años promovió esta causa en la Archidiócesis de Sevilla.


El hermano mayor, Ángel Ruiz, expresó el compromiso firme de la Hermandad con esta doble causa, recordando que toda defensa de la vida nace del amor al prójimo y se concreta en gestos reales y valientes.








La luz de este cirio fue encendida por Pilar, joven estudiante del colegio Claret, trasplantada de corazón a causa de una fibrosis quística. Su testimonio silencioso, hecho oración, dio aún más sentido a este momento, convirtiendo la candelería en un altar de vida agradecida.


El segundo cirio, “Amparo de Vida”, nace del compromiso con la defensa de la vida desde su inicio. Presentado por el representante del Proyecto Ángel, iniciativa eclesial que acompaña a mujeres embarazadas en situación de dificultad, este codal quiere ser llamada a la conciencia y refugio espiritual para tantas realidades vulnerables. La Hermandad reafirma así su adhesión a una verdad esencial de la fe cristiana: la vida es don sagrado que debe ser protegido siempre.


Fue Marta Sandino, autora de la decoración de ambos codales, quien colocó y encendió este segundo cirio, dejando también su huella artística y creyente en esta ofrenda de luz.

El acto concluyó con un momento de profunda emoción cuando el saetero Javier Montiel elevó una oración por saeta ante el Cristo de la Misión, poniendo voz al sentir de todos los presentes en una plegaria que resonó como súplica y como esperanza.


Desde la fe, la Hermandad de la Misión vuelve a proclamar con claridad que la vida se defiende siempre, desde la concepción hasta la muerte natural, y que la donación de órganos es un acto supremo de caridad que regala vida donde parecía extinguirse.
Fotos: Fco Javier Montiel
