Arte Sacro
  • Noticias de Sevilla en Sábado Santo
  • sábado, 4 de abril de 2026
  • Hoy es Sábado Santo

Ocho siglos no son nada. Carlos Colón.Diario de Sevilla


Carlos Colón.Diario de Sevilla. Desde ayer hasta mañana la antigua ermita de la Virgen de los Ángeles, la que se abría en el límite del recinto amurallado de la ciudad, cerca del gran convento de San Agustín y del Hospital de los Negros, acoge el Jubileo Circular en el mismo lugar en el que hace cinco siglos los esclavos y libertos negros tenían su hermandad. Pasado el tiempo, felizmente abolida la esclavitud, desbordado el ámbito de las murallas y desaparecidas éstas junto a la ciudad que guardaban, la ermita sigue allí, convertida en lo que conocemos por la capilla de la Hermandad de los Negritos, presidida por una Virgen con la misma advocación y proyectada al infinito por la abismal imagen que Andrés de Ocampo esculpiera en la primera mitad el siglo XVII.

Todos los años, y así mientras tenga donde hacerlo, dedico un artículo a ese jubileo y a esa hermandad cuando llega el dos de agosto, festividad de Nuestra Señora de los Ángeles. Porque gracias a la fidelidad a sus orígenes de esta ejemplar hermandad que cada día muestra uno de los textos sagrados esculpidos más hondos, conmovedores e impresionantes de Sevilla –el crucificado de la Fundación– y cada Jueves Santo pone de luto la Semana Santa al mostrar entre faroles funerarios y sobre severa caoba ese cuerpo tan sobriamente trágico, cada dos de agosto en esa pequeña capilla revive el bello misterio franciscano nacido hace casi ocho siglos, cuando en julio de 1216 San Francisco pidió en Perusa al Papa Honorio III que todo el que, contrito y confesado, entrara en su iglesita de la Porciúncula, ganara gratuitamente una indulgencia plenaria, como la ganaban quienes se enrolaban en las Cruzadas. Así nació, por voluntad del propio santo, la Indulgencia de la Porciúncula, también conocida por los bellos nombres de el Perdón Asís y la Indulgencia de las rosas (por el milagro –ecológico, por franciscano– que según la tradición piadosa medió en su confirmación).

Lo que era propio de la iglesita de Santa María de los Ángeles, o la Porciúncula, se extendió a todas las iglesias franciscanas y a otras iglesias catedrales y parroquiales que cada 2 de agosto, día de la Dedicación de la iglesita de Asís, celebran el Perdón de Asís. En Sevilla, además, esta hermosa tradición ocho veces centenaria se reviste, gracias a la hermandad de los Negritos, de fresca penumbra, blanco de cal, verde de jazmín y enredadera, morado penitencial del Cristo de la Fundación y marfil de Nuestra Señora de los Ángeles. Es decir, se hace sevillana según el rito cofrade que, frente a su apariencia de oropel barroco, exalta en realidad lo sencillo, próximo y cotidiano. Sentarse allí es gozar de la paz blanca de las antiguas ermitas, de la verdad de lo probado por el paso del tiempo, de la esencialidad de lo que se afirma rotundamente por sí mismo sin necesidad de explicaciones, de la hondura de lo auténtico y del temblor de sentirse en el umbral de lo infinito.









Utilizamos cookies para realizar medición de la navegación de los usuarios. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso.