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Jueves pastoreños. El himno a la Divina Pastora de Santa Marina. Francisco Javier Segura Márquez


"Todos los que, según su talento artístico...componen...realizan, sin duda alguna, un verdadero y genuino apostolado...son servidores de Cristo nuestro Señor y colaboradores suyos..." Con estas palabras, tomadas de la encíclica "Musicae sacrae" promulgada por S.S. el papa Pío XII en 1955 hemos querido comenzar, en este nuevo Jueves Pastoreño, un acercamiento histórico, musical y literario a la pieza denominada "Himno de la Divina Pastora", compuesto por el fraile capuchino Buenaventura de Cogollos-Vega.

 

Esta encíclica papal, redactada con posterioridad a la composición del mencionado himno a la Divina Pastora, viene a remachar el sentido y dirección que había tomado la música litúrgica a lo largo de la primera mitad del siglo XX. El Motu Proprio de Pío X, denominado "Tra le sollicitudine", va a cambiar radicalmente el panorama de la composición musical destinada al uso litúrgico, lo cual no habría de ser ajeno a nuestra Hermandad ni a sus celebraciones más importantes.

En 1883 habíamos estrenado la "Misa a tres y cinco voces para orquesta y órgano" del maestro Francisco José y Feo, quien en 1885 compuso el primer "Himno a la Divina Pastora". Ambas piezas, como gran parte de las de nuestro patrimonio musical, eran totalmente contrarias a las nuevas normas: "que las composiciones musicales de estilo moderno que se admitan en las iglesias...no ofrezcan reminiscencias de motivos teatrales, y no estén compuestas... imitando la factura de las composiciones profanas".

Todos los hermanos que asisten anualmente a la Fiesta Principal de nuestro Instituto, en la cual recreamos, como en todos nuestros Cultos de Septiembre, aquella grandeza de otros tiempos en los que nuestra Hermandad fue referente y modelo de muchas en la ciudad, sabrán reconocer estas reminiscencias estilísticas de la ópera italiana, cuya influencia marcó la obra de los compositores sevillanos durante todo el siglo XIX, conociendo nuestra Hermandad el momento de mayor profusión de estas influencias y similitudes, en cuya interpretación participaban los mejores tenores de la ciudad, contratados de entre las plantillas que trabajaban diariamente en los teatros más importantes de nuestra Ciudad.

La publicación del Motu Proprio de Pío X y el progresivo empobrecimiento de la Mayordomía de la Hermandad provocó el abandono y olvido de todas estas obras, teniendo que ponerse especial empeño en 1928 para recuperar las partituras de la Misa. El declive del antiguo esplendor musical fue parejo a las dificultades para mantener el despliegue litúrgico en unos años que conocieron el cambio de régimen en España, pasando de la dictadura de Primo de Rivera a la Segunda República y, sin solución de continuidad, a la terrible y funesta Guerra Civil. Durante la misma, tras vivir la trágica destrucción del templo de Santa Marina, nuestra Hermandad tuvo que peregrinar, errante y desolada, por diferentes Iglesias hasta llegar a la de San Martín en 1942, donde no cesó de esforzarse por ofrecer a la Divina Pastora el debido Culto y mantener bien alta su bandera de adelantada en la defensa de los privilegios de la Santísima Virgen.

La primera ocasión especial en la que se vio inmersa tuvo como marco la fecha del 12 de Noviembre de 1950, jornada en la que participó de un imponente cortejo que recorrió las principales arterias del callejero hispalense partiendo de la Santa Iglesia Catedral. Dicho evento extraordinario, promovido por el Cardenal Segura, quedó justificado por la proclamación dogmática de la Asunción de Nuestra Señora, la cual fue celebrada gozosamente trasladando, por única vez, al mes de Noviembre la Novena que tradicionalmente había tenido lugar en el mes de Agosto.

 

Dicha Novena, que tuvo lugar ante un altar efímero, que podemos contemplar en la galería de esta publicación, dio comienzo el día 18 de Noviembre del mismo año 1950,  culminando el Domingo 26 del mismo mes con Solemne Función, que fue presidida por el mencionado Fray Buenaventura de Cogollos-Vega, Provincial de los Capuchinos y director de la capilla musical del noviciado de la propia Orden. La coincidencia de ambos eventos, quedó constatada en una postal de la Santísima Virgen, que acompaña a estas líneas, en el reverso de la cual, un hermano de nuestra Corporación, dejó reflejado en multitud de detalles de la Celebración, entre ellos el estreno del mencionado himno de la Divina Pastora.

Un himno que tiene, en lo musical, tres partes bien diferenciadas. La primera, de ritmo triunfal en la tonalidad de Re Mayor, es una alabanza a la Virgen y una súplica para que cumpla con su oficio y título: "Con tu cayado, Pastora mía, mis pasos guía hacia el Señor". Muy importante respetar ese verbo, dado que decir "mis pasos guías" lleva implícita una constancia que no siempre tenemos y que perdemos cuando nos alejamos de la grey de nuestra Madre.

La segunda parte del himno, mucho más cálida e íntima, en compás binario, como de paso de niños, concebida para las dulces voces de los seminaristas menores capuchinos, pone su inocencia y fervor como modelo "el alma que te adora, rendida está a tus pies". Sin embargo, no abandona la súplica y le ruega protección "defiéndela, Señora, que oveja tuya es".

La tercera parte, a modo de pastorela con ritmo ternario, es el firme compromiso de la oveja que se sabe amparada por María: "Por montes y collados iré siempre contigo, no temeré enemigo si tú conmigo estás". Esta parte es la más conocida, siendo interpretada por las Hermanas de la Cruz, que tienen por patrona de su noviciado, como sabemos, a la Divina Pastora.

La constante repetición de su estribillo lo convierte en una prolongada plegaria, que sabe a poco cuando se canta a los pies de la Virgen en la última noche del novenario o en cualquier momento de su procesión, gracias a la adaptación para banda de música que hizo Christian Palomino Olías, prestigioso músico jiennense, estrenándose en 2015 con motivo de la salida procesional de nuestra titular en su tercer domingo de septiembre. Amemos y aprendamos este himno, usándolo para saludar y ensalzar a nuestra Madre en sus cultos.

Concluimos esta entrega del Jueves Pastoreño ofreciendo a los lectores la letra del Himno para su conocimiento y difusión como plegaria a la Virgen:

Salve, María,

Reina y Señora,

dulce Pastora

del Pecador.

Con tu cayado,

Pastora mía,

mis pasos guía

hacia el Señor (bis)

Divina Pastorcita,

zagala encantadora,

el alma que te adora

rendida está a tus pies.

Contra el sangriento lobo,

tu protección implora,

defiéndela, Señora

que oveja tuya es (bis).

Seguir siempre tus pasos,

Pastora mía, quiero,

por valle y por otero

doquiera que tú vas (bis).

Por montes y collados

iré siempre contigo,

no temeré enemigo

que tú conmigo estás (bis).










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