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Cíngulo y Esparto: Los revolucionarios: genios e iluminados. Esteban Romera. B.C.S.


Durante la centenaria historia de nuestras Cofradías han existido individuos que en un momento del devenir diario de éstas han cambiado el camino a seguir, generando acontecimientos, engendrando ideas y realizando obras maestras que poco a poco, con el paso del tiempo, tuvieron una enorme repercusión. Estas circunstancias han encumbrado a determinadas personas por ser adelantados a su tiempo, teniendo una influencia no sólo sobre sus contemporáneos, sino que varias generaciones después todavía sus pensamientos y trabajos tienen vigencia, lo que todavía engrandece aun más a estos auténticos revolucionarios cofrades, que marcaron con letras de oro su existencia y la de las Hermandades que amaban.

Esta generación cofrade de grandísimo nivel, ha actuado en todas las facetas de nuestras Hermandades, independientemente de su carácter fundacional, y tanto en el día a día de éstas, como en todo lo concerniente a sus cultos externos, los cuales son su faceta más popular. En el caso de las penitenciales, han influido notoriamente en lo que rodea a la celebración en sí de nuestra Semana Mayor, donde es mucho más tangible con paso del tiempo dimensionar sus obras, cambiando la estética de las procesiones de forma irremediable. Estas actuaciones se han desarrollado en los distintos elementos que confrontan el rito que cada primavera expande los sentidos en nuestra Ciudad, para convertirla en eternamente efímera, ya que la contemplamos durante una semana, pero en realidad la sentimos y vivimos durante todo el año, marcando nuestras percepciones y teniendo sensaciones que morirán con nosotros.

Juan Manuel, José, Antonio, Manuel, Cayetano, Juan..., son algunos nombres de pila de varios de estos adelantados que realmente fueron infinitamente más reconocidos por los nietos de sus contemporáneos que por sus conocidos, y esta es una premisa que, en general, se repite de forma cíclica y es atemporal o al menos parece haber ocurrido en varios momentos de la historia.   

En contrapartida a estos genios que marcaron época, tenemos una serie de iluminados creedores de la verdad absoluta, los cuales se quieren asemejar a los anteriormente citados, siendo éstos realmente efímeros de verdad, ya que a pesar de su estatus actual de privilegio es evidente que su talento no será reconocido más haya de un puñado de años, porque su intelecto y virtudes son realmente limitados, aunque en la actualidad por sus relaciones, amiguismos, posición de dominio, etc...gocen de unas influencias en determinados ámbitos de nuestras Hermandades que les hacen ser poco vulnerables, aunque sus piezas artísticas, pensamientos y voluntades sean poco afortunadas, algo que el paso del tiempo, normalmente lo desmitificará de forma clara y contundente.

Hoy en día podemos identificar o al menos intuir, al igual que ha ocurrido en otros periodos de la historia, a estos dos grupos de cofrades. La historia se escribe con ambos colectivos, aunque el mediocre es evidentemente mucho más numeroso. Al final, gracias a Dios, cuando pasen años, lustros, décadas incluso siglos prevalece la calidad por encima de la medianía, quedando en un segundo plano realidades, obras y formas de hacer actualmente muy valoradas, aunque por el camino se hallan cometido lamentables atrocidades, en muchos casos, irrecuperables. En la actualidad me da la impresión que en la sociedad que nos ha tocado vivir, donde reina lo superficial y externo por encima de todo, cada vez es más difícil dilucidar quién tiene realmente virtudes y quién falsea lo que debería ser lógico. Soy de los que pienso que verdaderos genios consagrados de nuestro espacio cofrade como Rodríguez Ojeda, Bermejo Carballo, Castillo Lastrucci, López Farfán, González, Mesa Velasco, etc...antes o después triunfarían pero que en la actualidad lo tendrían más difícil que en la época que les tocó vivir para demostrar sus indudables valías. Esta circunstancia nos puede llevar a tener entre nosotros personas de este nivel y que en la actualidad no están reconocidas por la gran mayoría de cofrades de hoy, por temáticas y problemáticas externas a lo realmente esencial. Esta afirmación si que me parece realmente lamentable, pero es en la actualidad una circunstancia constatable, sólo debemos mirar a nuestro alrededor para dilucidar esta cuestión.

Gracias a las genialidades de los revolucionarios de ley o de sus locuras (divinas demencias), en boca de sus detractores contemporáneos, hoy en día podemos disfrutar de determinadas obras, situaciones y formas de actuar que en la actualidad nos parecen increíble que algún día fueran cuestionadas. Nuestro Maestro quizás fuera el mayor revolucionario de la historia y no fue comprendido por la mayoría de sus contemporáneos, de hecho lo crucificamos, pero desde hace más de dos milenios cambió para siempre el rumbo de la Humanidad, sembrando en un grupo de seguidores la semilla verdadera, algo que germinó de forma inexorable. Salvando las distancias, soy de los que considero que al igual que hoy en día crucificaríamos de nuevo a Nuestro Salvador, también estamos dejando en un segundo plano a determinadas personas de mucha valía, para seguir iluminando a personas que no escribirán páginas de Gloria en nuestras Cofradías, siendo el tiempo el único e implacable fiel testigo de esta afirmación.

Artículo aparecido en el Boletín de las Cofradías de Sevilla de diciembre 2005










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