Arte Sacro
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Proceso de intervención sobre una escultura de San Jorge matando al dragón. Museo de Convento del Santo Ángel


Arte Sacro. Reproducimos el informe sobre la restauración efectuado por Carles Salafranca Porcar, conservador-restaurador de bienes culturales.

Se trata de una efigie de San Jorge a caballo, en actitud beligerante, matando al dragón que se retuerce bajo los pies del caballo.

La más popular iconografía de San Jorge, la más mundialmente conocida es su representación ecuestre. La imagen de guerrero a caballo. En la iconografía ecuestre tradicional de San Jorge se concretan por tanto dos aspectos: una, un caballero, un guerrero que lucha en defensa del Bien; segundo, una concreción del Mal, contra lo que se lucha. Y el Bien vence al Mal que es lo que se simboliza.

La talla, de 50 centímetros, está realizada en madera estofada y policromada y proviene de los talleres catalanes de finales del siglo XIX, observándose un sello de Casa Vila- Barcelona, en la base de la peana.

El estado de conservación general era bastante aceptable, aunque atiende en particular algunas patologías y faltantes. A nivel de soporte se observaban zonas sin materia en las partes traseras del caballo, laterales, patas y en el manto de San Jorge. Debido seguramente a golpes, rozaduras y demás provocados por su manipulación. La cola del caballo se rompió y fue recolocada de nuevo, manchando con exceso de adhesivo.

En los cuartos traseros del caballo, aparecía una zona de preparación levantada con riesgo de desprendimiento. Ésto se debe a la absorción de humedad por el material orgánico del estuco y el soporte, que se debilita y craquela.

A nivel más superficial, no se apreciaba un elevado nivel de suciedad acumulada, ni depósitos ambientales que dificultaban la lectura de los cromatismos de la policromía. La zona del dorado, en la base, sí estaba más alterada por roces, desgastes y faltantes de estuco que habían dejado la madera vista, creando grandes lagunas de faltantes.

Se realizó una impieza mecánica suave de la pieza, utilizando brochas e instrumental como bisturís y escalpelos. Consolidamos puntualente la policromía y estratos desprendidos con resina acrílica en dispersión acuosa, aplicada mediante inyección y empacos con papel japonés. Devolvimos la planimetría a los craquelados y deformaciones con cola orgánica y calor y presión controlados.

Se eliminaron las piezas re-pegadas y se realizó una nueva adhesión con cola de acetato de polivinilo. Posteriormente, se procedió a la limpieza físico-química suave de la policromía y los dorados.

Tras un barnizado intermedio de protección, se reintegraron volumétricamente los faltantes con resina epoxídica bi-componente para madera. Con la misma, se modelaron y tallaron dichas reintegraciones volumétricas para adaptarlas a los volúmenes de la escultura.

Posteriormente, se estucaron con masilla sintética, estable y de base acuosa, las lagunas reintegradas. Tras el lijado y enrasado de lagunas, se reintegraron cromáticamente con base acuosa y posterior pigmentos al barniz. Se aplicó un barniz satinado final con espray.

Construimos una nueva lanza de madera y un juego de riendas, inspirados en un estilo medieval acorde a la vestimenta y complementos del caballero ecuestre.










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