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Las vestimentas de la Virgen de Araceli. Hoy en tiempo de Navidad


Federico Carrasco y Francisco Javier Segura. Otra vez el camarín del retablo acoge a la imagen de Nuestra Señora de Araceli en esta imagen tomada durante la Navidad del año 2006.

La imagen titular de esta Hermandad ha ido adaptando para su uso costumbres sevillanas en lo que concierne a la vestimenta de las imágenes. Así, es tradicional que imágenes como la Esperanza Divina Enfermera o la Salud de San Isidoro presenten, tras la fiesta de Navidad, a los Niños vestidos con el batón, prenda infantil que se emplea secularmente para vestir a los bebés con motivo de su entrada en la Iglesia por medio del sacramento del bautismo.

Siguiendo estos antecedentes, la imagen del Niño Jesús de Nuestra Señora de Araceli fue vestido con el mencionado batón empleando una prenda cedida por doña Gloria Molina Muñiz.

 

 

Esta vestimenta causó un agradable efecto entre los miembros de la Hermandad y también en el mundo cofrade sevillano, ya que en el mes de enero la noticia de esta vestimenta se vio publicada en el Boletín de las Cofradías de Sevilla.

La imagen del Niño fue vestida para esta ocasión por la Camarera Honoraria de la Hermandad, doña Maruja Vilches Trujillo, que recibió este nombramiento con motivo del II Encuentro Aracelitano el día 15 de octubre de 2006. Desde entonces ha venido cumpliendo con su compromiso de manera eficaz.

El manto rojo que la imagen luce en la fotografía es el mismo que ya se ha mencionado en una ocasión anterior. La saya es de brocado blanco y fue adquirida a principios de los años 90 tras la reorganización y para suplir la falta de vestuario que la imagen tenía. La saya se sostiene por un cíngulo de pasamanería dorada con dos borlas en los extremos. En el pecho la Virgen luce un broche de plata antigua donado por doña Elisa Araceli

 

Maestre Arroyo. Sobre el cíngulo lleva otro broche de filigrana dorada y un collar de perlas que también posee la imagen desde la mencionada reorganización. El niño luce un chupete de plata, que ha sido fundido y ahora posee la imagen un chupete de oro donado por Carmen Jiménez Sánchez, miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad.

La imagen del Niño permaneció vestido de esta forma hasta la jornada del 2 de febrero, festividad de la Presentación de Jesús en el Templo y Purificación de Nuestra Señora. Una anécdota que se vivió al cambiarlo de ropa fue que no aparecía la corona del Niño en casa de la camarera. Por mucho que se le buscaba, no se encontraba. Las mujeres de la junta se unieron en oración a San Antonio de Padua, abogado de las desapariciones. La camarera de la Virgen consideraba infalible esta oración, como así lo fue. En pocos días la corona apareció sin saber cómo en el lugar donde tantas veces se la había buscado, en el armario de la ropa de la Virgen. Las hermanas que tanto habían suplicado su aparición acudieron a la iglesia sevillana de San Antonio de Padua, entregando un donativo en agradecimiento al santo franciscano.

Fotos: Juan Alberto García Acevedo.










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