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Opinión. Carencias. La Carrera Oficial. Francisco Santiago.


 La Carrera Oficial se ha convertido desde hace ya años, en el punto de mira de muchos de los problemas acuciantes que tiene la Semana Santa de Sevilla, pero todo tiene un por qué.

Los ingresos que genera dicha Carrera es directamente proporcional al existir de numerosas hermandades, porque gracias al reparto de los ingresos que de ella se generan, también se pueden realizar parte de las obras sociales e internas de nuestras Cofradías.

Pero, como todo en esta vida, el precio a pagar es alto y afecta, sobre todo, a los que no disfrutan de las codiciados palcos y sillas que en ella hacen de muro infranqueable, a pesar de los pasillos.

Una cosa que hemos notado en los últimos años es la reducción de los pasillos de tránsito entre las dos zonas de la ciudad que divide la Carrera Oficial. No me refiero al número de ellos, sino a la anchura.

Por ejemplo, el paso desde las calles Rioja a Cuna, cuya anchura era bastante amplia, actualmente se ha convertido en un transitar difícil porque las vallas fijas instaladas, que hacen de separadores entre los transeúntes que van de una calle a otra, cada vez están más juntas y, por consiguiente, tan estrechas que casi hay que ir en fila india y, si tienes delante un carrito de bebe, pues además pendiente de no tragarte al crío.

Esta estrechez de los supuestos pasillos de evacuación (o de tránsito, como quieran llamarlo) provocan en ciertos momentos una gran desesperación a los que los utilizamos, porque estar media hora esperando para atravesar la calle Sierpes, es algo peligroso, penoso y preocupante.

Sillas en cualquier lado

Esta estrechez a la que hago referencia se produce al haber colocado desde hace ya algunos años, sillas en los accesos de estas calles antes mencionadas, que no son muchas pero que, con el creciente aumento de las mismas, han ido en detrimento del acceso a dichos pasos en forma de embudo (comienzan ocupando casi la calle al completo y se van reduciendo hasta que sólo pueden pasar dos personas o tres a la vez).

La Campana

Quizás hasta el momento no ha sido necesario, pero ¿qué ocurriría si uno de los abonados de la Campana sufriera un infarto? La situación de las ambulancias estarían en las calles Martín Villa o en las inmediaciones de la Plaza del Duque, relativamente cerca si el camino estuviera despejado.

Pero el caso es que desde que se produjera el supuesto infarto, hasta la llegada de una camilla de traslado y el transporte del enfermo hasta la unidad móvil ¿de cuanto tiempo estaríamos hablando?

Actualmente las sillas de campana están situadas de tal manera que es imposible moverse más allá del propio cuello y el movimiento corporal se limita, en la gran mayoría de los casos a estar de pie en la misma y poco más.

El caso es que es un tema difícil de tratar pues pensando en comodidad, seguridad y movilidad, este espacio se ha convertido en la famosa "pescadilla que se muerde la cola" con pocas soluciones que no pasen por la reducción de sillas en este codiciado punto de la Carrera Oficial. 

Foto: Francisco Santiago










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