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"Pentecostés" de Ilusión en el Lope de Vega


Jesús Méndez Lastrucci. Ya lo vaticinó al comienzo del Pregón el mismísimo, Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Excmo. Ateneo de Sevilla, incluso días pasados, el propio genio de la Calzá, ya nos avisó, y quién avisa es buen avisador. Lo hizo para alertarnos, para  predisponernos  a saltar "al son de una cabalgata". Un medley de tres canciones; por un lado, "Carrozas de Felicidad" del propio Pascual González; se le suma "Los Reyes Magos" de Ariel Ramírez; y el conocidísimo villancico popular, "Ya vienen los Reyes Magos".

Si bien, esto ocurrió al final, desde que Pascual, apareció en el escenario del Lope de Vega, a las 21h, y abrió la boca, ya nos conquistó. De ahí hasta que el pregón llegó a su fin, (que no a su final, pues está impreso en forma de libro, a disposición del que lo quiera adquirir, y viene acompañado de DVD) éste seguirá ahondando en nuestra condición, por siempre, pues ha marcado un hito en su centenaria historia. 

Sin duda,  un tema que a todos envolvió, llevándonos de cuajo a nuestra niñez. Ocurrió, entonces, que hasta la misma luminiscencia del teatro, siguió el compás de una melodía contagiosa de majestad y de paz. Eso fue debido a la atmósfera creada por  Pascual González y Cantores de Híspalis, amén de todos los músicos involucrados. Todos quedamos contagiados de la alegría que emanaba desde el escenario, que acabó cubriéndolo todo con su magia, y a todos, desde el patio de butacas hasta el Paraiso. Allí mismo nos hizo sentir, y todo sin salir de un Lope de Vega entregado a la ilusión de un pregón, el de la Cabalgata del Excmo. Ateneo  de Sevilla, que cumple su MMXX edición.

Bendito el Excmo. Ateneo de Sevilla por saber elegir, por darnos la oportunidad a todos, no sólo sevillanos, sino ciudadanos de mundo, habiendo comprometido a un ser tan especial, como lo es Pascual González, a que proclamase - como sólo lo sabe hacer él-  el mayor y verdadero mensaje de Amor. Muy pronto, las carnaciones de un Niño Dios, alumbrarán el mundo desnudo de pecado, en un pesebre de Amor. Que nos sirva para hacernos reflexionar sobre los valores humanos, donde se cimenta el Amor que Dios, el que nos brinda de continuo. 

Benditos sueños de Sevilla, y los de Pascual González,  aquellos que nos llevan directos a nuestra niñez, directos a escribir una carta especial a... "Melchor--- Melchor, Gaspar--- Gaspar y el negro Baltasar que vienen en carrozas llenas de felicidad".

Bendito seas, Pascual, por hacernos soñar despiertos, porque no hay mejor regalo que la ilusión. El Lope de Vega te recompensó como supimos, con una ovación tan grande que jamás he visto, y  menos en la manera  como nos hiciste sentir la magia de los Reyes Magos. Aquella que primero os abrazó, primero a ti y a Cantores, para luego hacerlo con todos los demás. 

Benditos aquellos que tienen en su mano la magia de la ilusión, la fe demostrada y levantada a pulso de los infiernos del cuerpo, hasta verla materializada en un firmamento de Salud, de Paz y Bien. 

Benditos esos aplausos y ovaciones del público, que los imagino como vendrán a compensar las infinitas horas de desvelos, nervios y estres que el creador sufre antes de sacarlo fuera, sobre todo, porque lo vive a flor de piel. 

La Navidad se hizo pregón de Fe, de Ilusión y de superación, así se fue llenando de eternidad de gozo. Gracias, Dios, por darnos a Pascual González, pregonero del alma, de los sentimientos, de aquellos con los que nos cubre de profundos deseos de amor y concordia, de alegría y nobleza. Flores de navidad para un pregonero, por brindar su pregón al cielo de Sevilla, por llevarnos la Buena Nueva  a nuestros oídos y llenarnos las manos de aplausos de fe y de esperanza. Que suenen los cánticos de nuestra tierra, desde los que cantaron nuestros antepasados, los que escucharon nuestras puertas de la ciudad, y desde los balcones del cielo, se escuchen los ecos de los aplausos de magia, la sinfonía perenne del arte de lo sagrado. Porque sagrada es la palabra que engloba la fe derramada y cantada por Nuestro Señor durmiente. Oro bruñido de brillos de Adoración en un portal en Belén; Incienso de altezas Reales y de olores a vainilla de la niñez; Mirra para el recuerdo de nuestros seres queridos que ya no están con nosotros. Érase una vez, una ciudad, donde la magia de la Navidad se materializó en un pregón, donde los Reyes Magos vendrán de nuevo en su Cabalgata centenaria.  

Gracias, Pascual, gracias a ti sé que mi papá está con Baltasar. 

 

Fotos: Fco Javier Montiel










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